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Puigdemont y Junqueras, en manos de los jueces

Fuentes consultadas por LA RAZÓN consideran prácticamente imposible que el ex president pueda ocupar su escaño el 2 de julio.

  • El expresidente catalán dio una rueda de prensa ayer ante el Europarlamento / Reuters
    El expresidente catalán dio una rueda de prensa ayer ante el Europarlamento / Reuters

Tiempo de lectura 4 min.

27 de mayo de 2019. 09:03h

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Mirentxu Arroqui 27/5/2019

Carles Puigdemont consiguió ayer su meta al ser elegido como eurodiputado en la próxima legislatura gracias a la victoria de Junts per Catalunya en Barcelona, ciudad en la que se convirtió en la fuerza más votada. También Oriol Junqueras, líder de Esquerra Republicana, consiguió escaño. La pervivencia política y simbólica del ex president dependía de este objetivo. «Si no consigue el escaño va a tener que reinventarse», vaticinaba ayer un alto cargo europeo sobre el futuro de Puigdemont como autoproclamado líder independentista en el exilio. El ex president había supeditado toda su estrategia –tras la debacle en el 28M– a un buen resultado en estas europeas. El propósito era doble. En el ámbito externo, seguir construyendo un argumentario en el que aparece como víctima del Estado español, como modo de seguir atrayendo a la prensa internacional y, en el interno, no permitir que Esquerra Republicana le arrebate más protagonismo y que toda su infraestructura en Waterloo deje de ser financiada por empresarios afines.

El ex president aprovechó ayer la ocasión para hacer declaraciones ante los medios y aludir a una supuesta estrategia infalible que le permita ocupar su escaño en el Parlamento Europeo. «En este espacio que tenemos aquí detrás (la sede de la Eurocámara) las reglas del juego no son otras. No son la marca ni de Llarena ni de Felipe V», aseguró.

Los hechos, sin embargo, desmienten las declaraciones de Puigdemont. Según un informe del servicio jurídico del Parlamento Europeo, la inmunidad correspondiente al cargo de eurodiputado comenzará una vez se constituya la primera sesión de la Eurocámara el día 2 de julio, lo que imposibilita que el ex president pueda viajar a España sin ser arrestado en los cinco días posteriores a las elecciones. Éste es precisamente el plazo que tiene Puigdemont para recoger su acta en persona y poder acceder a su puesto de eurodiputado. El ex president, sin embargo, tachó este informe como «apócrifo» ya que no está sellado ni firmado.

Según las fuentes consultadas por LA RAZÓN, el presidente fugado podría acudir al Tribunal de Justicia de Luxemburgo si, al ser arrestado en España y recurrir a los tribunales españoles, éstos deciden plantear una cuestión prejudicial al alto Tribunal Europeo que podría validar o no el criterio de la Eurocámara sobre cuándo empieza la inmunidad parlamentaria. El proceso podría durar años, tan sólo sería posible acotar los tiempos si se plantea un recurso de urgencia (entre dos y cuatro meses). En todo caso, según recuerdan estas fuentes, «el tribunal no se pronuncia sobre informes jurídicos de instituciones sino sobre acciones –en este caso una detención– y cuestiones prejudiciales planteadas por los tribunales nacionales independientemente de su rango». El riesgo que debería asumir Puigdemont sería muy alto.

Como otra posibilidad, el ex president podría acabar recurriendo al alto tribunal europeo si, por ejemplo, su letrado Gonzalo Boye (a quien ha proclamado como su sustituto) viaja a España y le es denegada el acta. Pero el gran objetivo –y también el de Junqueras– está conseguido, ha logrado escaño y ahora tratará de acumular suficiente munición para acaparar el interés de los medios. Las puertas de las instituciones seguirán siendo infranqueables.

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