Rajoy afianza el apoyo del PP y espera un nuevo ataque de Bárcenas

Rajoy, tras una de sus intervenciones el pasado jueves en el Senado

El «caso Bárcenas» ha desgastado la imagen del PP, pero también estaba dejando importantes secuelas a nivel interno. Una división cada vez con más trascendencia pública y que venía acompañada de las dudas y de las sospechas que las filtraciones del ex tesorero estaban haciendo nacer en algunos sectores del partido. La intervención del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el pasado jueves en el Senado, barrió todo esto de la escena. Sus repercusiones en el ámbito público son más interpretables, pero de puertas adentro no puso ser más eficaz. Un alto cargo del Ejecutivo lo explica gráficamente: «El presidente ha fortalecido el apoyo del partido hacia su persona a la espera de nuevos ataques de Bárcenas».

¿Una tregua? ¿O ni siquiera? Rajoy, su Gobierno y el PP comparten la misma impresión: que Bárcenas volverá a moverse y «a disparar» filtraciones más pronto que tarde. Pero también creen que el tiempo juega a su favor y asienta entre la opinión pública la idea de que Bárcenas es un preso que sigue en la cárcel de Soto del Real , acusado de importantes delitos, y sin explicar de dónde ha sacado los 48 millones de euros que le han descubierto en el extranjero.

Ya antes de entrar en la cárcel, Bárcenas se encargó de utilizar los instrumentos que tenía a su alcance para extender en determinados círculos mediáticos y políticos la especie de que tenía en su poder material para desestabilizar al Gobierno, que supuestamente incluía más «papeles» y hasta grabaciones. En sus tiempos de todopoderoso dueño de las finanzas del PP, Bárcenas huía de lo público, esquivaba las relaciones incluso dentro del partido, donde se relacionaba con muy pocos, los de su «pandilla» y alguno más, y prefería disfrutar en la más absoluta reserva de los placeres que le permitía su fortuna. Con discreción, sin dar cuentas a nadie de las escapadas y demás lujos que podía permitirse. Pero cuando su situación penal se fue complicado Bárcenas activó todo un despliegue de contactos para buscar ayuda y protección bajo el paraguas del ventilador de basura que amenazaba con activar.

Él ha filtrado los SMS que se intercambió con el presidente del Gobierno con la intención de colocarle en un aprieto, sostienen en Génova. «Primero presionó para que el Estado de Derecho no funcionara y luego, cuando vio que eso no iba a ser así, entonces activó las represalias», sentencia un veterano diputado popular. Pero los citados SMS, que a él le interesaba que se conocieran, no son los únicos. En estos últimos meses, Bárcenas ha llamado a la puerta de otros altos cargos populares, insistentemente, también en busca de amparo. «Se ha comportado como el amigo sablista, que insiste e insiste, y al que acabas dándole largas para ver si reduce así su presión», sentencian en la dirección popular.

A mediados de mes pasarán por la Audiencia Nacional la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y el vicesecretario de Política Autonómica, Javier Arenas. Quizás otro punto de inflexión en la estrategia de Bárcenas. Ahora bien, Rajoy ha conseguido que su partido le vea hoy más fuerte, y se sienta hoy más seguro, frente al ex tesorero que durante todos los meses previos a la comparecencia en el Senado, en los que parecía que la estrategia del presidente era hacer como que Bárcenas no era un problema del PP.

Rajoy ha vuelto a dejar claro a los suyos que resistirá. Y también está difundiendo en medios políticos, y hasta empresariales y económicos, que Bárcenas no tiene nada en su contra que le pueda poner en apuros. Su defensa es que si alguien, a título individual, se ha salido de las reglas, ése es su problema. Que él responde de lo suyo, y que en lo suyo no hay nada fuera de esas reglas. Como presidente del partido, desde su entorno plantean que su problema sería, en todo caso, un problema de confianza traicionada. En el tejado del juez Ruz está investigar si Bárcenas actuó o no completamente solo. Y hay quien piensa que Rajoy ha superado bien un trance, aunque el problema de fondo subsista.

VACACIONES DEL JUEZ A LA ESPERA DE COSPEDAL Y ARENAS

El juez Pablo Ruz permanecerá toda esta semana de vacaciones. Ello quiere decir que durante este tiempo el «caso Bárcenas» permanecerá más o menos tranquilo, ya que, en principio, el juez que temporalmente le sustituye al frente del juzgado, Javier Gómez Bérmudez, sólo tendría que intervenir si se tuviese que practicar alguna diligencia urgente. De momento, no parece que haya ninguna que esté a la espera, ya que el juez titular dejó cerradas hace días las próximas comparecencias. Así, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, acudirá a la Audiencia Nacional el próximo día 14, y un día antes lo harán sus antecesores en ese cargo Javier Arenas y Francisco Álvarez-Cascos. Hasta entonces, se esperan días de «tranquilidad judicial», a menos que alguien la perturbe.