Rajoy cerrará esta semana los candidatos por Madrid

Ignacio González se reunió ayer por la mañana con Cospedal en la sede nacional del partido

El final del largo misterio sobre las candidaturas del PP en Madrid, y en otras «plazas» tan significativas como Valencia, es inminente. En Génova preparan la convocatoria de un Comité Electoral Nacional, del que se confía que salgan ya los esperados candidatos

El final del largo misterio sobre las candidaturas del PP en Madrid, y en otras «plazas» tan significativas como Valencia, es inminente. En Génova preparan la convocatoria de un Comité Electoral Nacional, del que se confía que salgan ya los esperados candidatos.

No sería la primera vez que en relación a esta cuestión el calendario del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cambia sobre la marcha y trastoca las previsiones de la dirección de su partido. De hecho, tan acostumbrados están a variar los planes que incluso ayer alguno no descartaba que pudiera celebrarse otro Comité Electoral sin que por él pasasen las principales incógnitas pendientes de resolver. Aunque esto iría contra el más puro sentido común y contra la manera habitual de proceder de Rajoy. El presidente ya ha apurado los plazos, limitando la campaña al máximo como le recomienda,entre otros, el sociólogo Pedro Arriola, su principal estratega electoral; y ya ha esperado a ver cómo se recolocan en el tablero todas las demás piezas. El PSOE ha resuelto su puzzle, lo que tiene su valor dentro de la estrategia del PP, y Rajoy también ha pasado ya la página del Debate del Estado de la Nación.

El pasado mes de enero Génova arrancó este curso político con una agenda que incluía la celebración de una convención el mes pasado en la que tenían previsto lanzar a bombo y platillo sus candidaturas de las elecciones autonómicas y municipales de mayo. Y marzo se ha estrenado sin que haya fecha cerrada para retomar esa convención ni para presentar el programa-marco. Todos los plazos y todas las previsiones han ido saltando a la espera de la decisión oficial. Pero esta semana arranca con importantes movimientos entre bambalinas para el desenlace de las designaciones pendientes.

Ayer por la mañana se reunió el Comité de Dirección del PP en Génova, presidido por la secretaria general, María Dolores de Cospedal. Pasadas las dos de la tarde, el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, abandonaba, solo, la sede nacional del PP, donde había convocadas algunas reuniones menores de la campaña de Madrid, pero él no participó en ellas.

De hecho, por la planta primera, donde están la sede del PP madrileño y el despacho de Esperanza Aguirre, no pasó, lo que dio pie a que se extendiese la idea de que había ido a despachar con la secretaria general. Reunión que sí se celebró. Desde la dirección nacional puntualizaron entrada la tarde que a Ignacio González no se le había confirmado todavía.

Ya lo advertía el guión con el que se movían en La Moncloa desde hace semanas, que a medida que avanzara la precampaña se iban a intensificar los movimientos para desestabilizar al presidente madrileño y su posible candidatura. Rajoy presume de ser justo con los suyos y de no dejarse llevar por «filtraciones» o «campañas interesadas», pero en la actual coyuntura, y con el desgaste acumulado por el «caso Gürtel» y por el «caso Bárcenas», no puede permitirse ir a unas elecciones «bajo el ruido de la corrupción». Y más, como apuntan en Génova, después del movimiento que ha hecho el líder socialista, Pedro Sánchez, al apartar a Tomás Gómez para colocar como candidato al ex ministro Ángel Gabilondo. En el PP sostienen que Gabilondo no es un buen candidato en sí mismo, aunque no cargue con lastres y malos resultados electorales como Tomás Gómez. Pero también admiten que sí puede ser la mejor opción para el PSOE en el día después de las elecciones por su capacidad de generar consensos alrededor de su nombre.

En cualquier caso, en lo que a ellos afecta, la decisión que adopte Rajoy sobre la comunidad autónoma condicionará al tiempo la que afecte al ayuntamiento. Y a la inversa, porque al margen de las expectativas electorales y de la premisa de que la candidatura del ayuntamiento es la «decisiva» y puede arrastrar el voto de la comunidad, en juego hay una tercera variable estrictamente de partido. La pregunta es qué va a ser de la presidencia regional del PP de Madrid tras estas autonómicas y municipales. Hoy está bajo el férreo control de Esperanza Aguirre, que, contra el parecer de buena parte de la dirección nacional, no quiso dar un paso atrás en el mando del «aparato» regional cuando en mitad de la legislatura anunció que dejaba la primera línea política para dedicarse más a su familia y a su vida privada. Ahora, por contra, se ha colocado en la primera línea de salida para intentar saltar al Ayuntamiento de Madrid.

Mientras, en la arena pública todo sigue en el aire. El vicesecretario de Organización y Electoral del PP, Carlos Floriano, esquivó ayer el apoyo expreso a Ignacio González. Ante las últimas informaciones publicadas, y que le colocan en una situación más incómoda, Floriano evitó salir en su defensa. Un ejercicio de neutralidad sobre la base protocolaria de remitirse a lo que diga el Comité Electoral Nacional, pero que ante el temporal deja margen para la interpretación de que la dirección no se «moja» por quien ayer volvió a insistir en su disposición a ser candidato en los comicios de mayo. A Floriano se le preguntó de todas las maneras posibles por su apoyo y por el futuro del presidente madrileño, y su escudo fue remitirse a las propias explicaciones que éste había dado. «Lo que hay que hacer es estar a lo que el presidente de la Comunidad ha dicho», comentó. El responsable de la campaña también señaló que el Comité Electoral Nacional «tomará sus decisiones y valorará todos los elementos en presencia, para que esa decisión sea lo más acertada posible».

Ante la pregunta de si comparte las declaraciones de Ignacio González acerca de que hay una campaña en su contra, el responsable de Organización del PP reiteró: «El señor presidente de la Comunidad de Madrid ha dado una rueda de prensa y lo que hay que hacer es estar a lo que él ha dicho». Sin embargo, Floriano sí salió en defensa del presidente de Melilla, Juan José Imbroda, citado a declarar como imputado por el Tribunal Supremo. Según precisó el dirigente popular para cerrar filas con él, de fondo sólo hay «una decisión administrativa que tomó con todos los informes a favor». «Es una imputación administrativa», indicó, despejando así el terreno para que Imbroda repita como candidato en las elecciones autonómicas.

Además de Madrid, la Comunidad Valenciana es el otro punto que más interés despierta a la espera de que Rajoy se pronuncie. El paso del tiempo ha ido asentando cada vez más en la organización regional la tesis de que Alberto Fabra será el candidato a la comunidad y Rita Barberá, al ayuntamiento. Esto es lo lógico a estas alturas del calendario, y más teniendo en cuenta que la opción alternativa a Fabra, que se ha barajado, demostró ser muy complicada. En cualquier caso, como comenta un veterano diputado del PP: «De esto, todos hablan y dicen, pero la verdad es que sólo Rajoy, y si acaso, sabe ya qué va a pasar».