Rajoy hará campaña con Albiol y los ministros quedarán en segundo plano

El reto es evitar que Rivera se quede con los méritos políticos de la aplicación del 155

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con el líder del PP catalán, Xavier García Albiol.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con el líder del PP catalán, Xavier García Albiol.

El PP catalán prevé que Rajoy, participe en cuatro o cinco actos de su campaña. La pegada, el cierre, y «todos los que se puedan encajar en la agenda presidencial».

El PP catalán prevé que Rajoy, participe en cuatro o cinco actos de su campaña. La pegada, el cierre, y «todos los que se puedan encajar en la agenda presidencial». El PP nacional trabaja ya mano a mano con el PPC en la preparación de la estrategia de unas elecciones en las que Rajoy sale con la obligación de disputarle al líder de Ciudadanos (Cs), Albert Rivera, que se quede con los méritos de la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. El PP es consciente de que éstas son unas elecciones difíciles, pero también «la gran oportunidad», advierten, para el voto constitucionalista. El objetivo es que estos partidos ganen en votos y en escaños a los independentistas y colocar el tablero en una situación de empate teórico o incluso de victoria. La posibilidad de un Gobierno de Inés Arrimadas se ve remota fuera del discurso oficial de movilización del voto españolista, pero todo está tan abierto que no descartan sorpresas. Aunque la hipótesis de trabajo a la que conceden más probabilidad es a la victoria de ERC, por primera vez con la hegemonía política, y al intento independentista de girar a la izquierda con un pacto con Colau e Iglesias. La incógnita, insisten en el PP, es el PSC.

En los primeros esbozos de la campaña el plan con el que trabajan apuesta por un desembarco controlado de dirigentes nacionales. Rajoy hará tándem con el líder de los populares catalanes, Xavier García Albiol. Pero los ministros se repartirán por las provincias, y con un perfil sectorial en vez de tan político. Sáenz de Santamaría, tendrá agenda propia, y del Gabinete de Rajoy habrá más presencia de aquellos titulares de cartera con un perfil más político. La ministra de Defensa aprovechará su cargo como secretaria general del partido para implicarse también en los actos de partido. Y en cuanto a otros dirigentes nacionales, los gurús electorales serán selectivos y primarán perfiles como el del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, o el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.

Paradójicamente, si la intervención con el artículo 155 de la Constitución era un escenario temido por todos, y el que Rajoy evitó de todas las maneras posibles, ahora, sin embargo, el PP organiza su campaña con la reivindicación del artículo 155 como un eje principal. También la situación económica y la importancia de la estabilidad formarán parte del argumentario de campaña de los populares. La rectificación del independentismo, en ese giro para encontrar una explicación y un proyecto de futuro que enmascare el fracaso del «procés», está dejando en evidencia las mentiras sobre las que los partidos secesionistas han estado sosteniendo el castillo de la declaración unilateral de independencia. Pero en la «cocina» de la campaña de los populares debaten hasta dónde forzar la denuncia de esas mentiras y el choque con los soberanistas. Hay quienes piensan que dentro del electorado secesionista puede tener el efecto contrario al que dicta la lógica, y que si endurecen demasiado la crítica motiven a votantes desencantados a renunciar a su decisión inicial de quedarse en casa para ir, finalmente, a votar de nuevo al independentismo.

El PP cree que una de las claves de estas elecciones está en que el voto constitucionalista acuda en masa a votar, mientras que pueda haber votantes secesionistas que opten por la abstención. Tras las elecciones el resultado puede dejar un escenario tan fragmentado que la formación de gobierno se alargue, mientras que los procesos penales siguen avanzando y el 155 continúa, a su vez, en activo.

Aunque la posibilidad de mejorar resultados tendrán que pelearla, en el PP hablan de que el objetivo está en subir dos puntos. Pese a todo, Rajoy se siente seguro en estos comicios. Más que en otras ocasiones. Nadie dentro del PP hubiera apostado por esta situación hace meses o semanas atrás, pero la tranquilidad con la que está funcionando esta aplicación del 155 hace que el presidente del Gobierno sienta que las elecciones catalanas son una plataforma desde la que mirar hacia el resto de España y tirar hacia arriba de las siglas de su partido. El modelo territorial no fractura al PP y, de hecho, ni siquiera hay tensiones importantes con los barones más autonomistas por exigencia de la comunidad que dirigen, como es el caso de Feijóo. Esto no lo puede decir el PSOE, y también Podemos ha empezado a sangrar por culpa de la discusión sobre el modelo de Estado y la autodeterminación catalana.

Pero además de la unidad, Rajoy está convencido de que tras el 21-D el independentismo no volverá a la vía unilateral, la lleven o no en su programa, y que buscará una salida del laberinto con otros liderazgos y otro proyecto. «No es que se acabe el problema de la independencia, y habrá que hacer cosas si no queremos encontrarnos en el mismo sitio dentro de unos años, pero este asalto está parado», aseguran en Moncloa. Rajoy podrá presentarse así a las próximas elecciones generales, o eso dan por hecho sus más estrechos colaboradores, como el salvador de la unidad nacional. Y es que Cataluña ha hecho que dentro del PP resurjan las elucubraciones sobre el futuro del liderazgo del partido. Sin delfín claro, pero con riesgo cierto de división interna por las peleas y la división de quienes aspiran a serlo, Rajoy tiene el camino más que despejado para repetir como candidato si así lo quiere.