Rubalcaba frenará la estampida de ex ministros a las europeas

Demasiados ex ministros; demasiadas lecturas y demasiadas peticiones para apenas 18 puestos. El «casting» para la confección de las listas europeas ya ha comenzado, aunque no oficialmente, en el PSOE. Y a tenor del número de aspirantes, la cosa no pinta fácil. Ramón Jáuregui, Juan Fernando López Aguilar, Valeriano Gómez, José Blanco, Jesús Caldera, Trinidad Jiménez, Diego López Garrido, José Cepeda y hasta Elena Valenciano. Las peticiones se acumulan en la mesa de un Alfredo Pérez Rubalcaba que hace unos días lanzaba un serio aviso a navegantes: «Ni cementerio de elefantes ni descartes». El secretario general respondía así al afán de tanto ex ministro deseoso de poner rumbo a Bruselas a partir de mayo.

El secretario general dice tener en la cabeza la lista que quiere para el Parlamento europeo y, aunque no empezará a hablar de ello con los secretarios generales hasta después del Comité Federal del 18 de enero, sí ha dejado caer entre su círculo más próximo que quiere una candidatura «potente», de gente preparada, que transmita interés por Europa y sobre todo que tenga un amplio conocimiento de la política comunitaria. Dicho de otro modo: que evitará a toda costa que sea un «cementerio de elefantes» donde colocar a todos aquellos que anhelan un retiro cómodo y bien remunerado. Absténganse, pues, en primer lugar, todos aquellos que no sepan idiomas (las clases intensivas de inglés del Congreso no dan para desenvolverse con soltura).

Y es que el PSOE se juega tanto en mayo como empezar a ver la luz al final del túnel en el que entró tras el hundimiento de noviembre de 2011. Es la fecha a la que muchos aguardan para hacer balance y certificar o no el fin de la travesía del desierto. Pero ganar, aunque fuera por la mínima, quizá equivale también a posponer el debate de las primarias. Esta última reflexión, extendida entre los críticos a Rubalcaba, no se corresponde en todo caso con la decisión de que el Comité Federal apruebe en enero el calendario orgánico. Pero, a saber, porque como dice un barón de los más díscolos «un informe de la Universidad de Michigan sostiene que en caso de explosión nuclear sólo sobrevivirían un extraño tipo de alga y Alfredo Pérez Rubalcaba».

Chascarrillos aparte, lo cierto es que muchos son los que aspiran y pocos los escaños a repartir porque la previsión más generosa concede a los socialistas 18 europarlamentarios, cinco menos de los que sumaron en las últimas elecciones al Parlamento Europeo. Así que en la calle Ferraz se plantean responder con un «no» a nombres como el de José Blanco, ex vicesecretario general del PSOE, o al de Jesús Caldera, ex ministro de Trabajo. En el caso del primero, aseguran fuentes de la dirección federal, nada tiene que ver con la decisión su repentina conversión al «chaconismo» ni tampoco con las críticas que llegan hasta Ferraz del ex número dos del PSOE sobre la gestión de los «rubalcabistas». Aunque Blanco ha mantenido una conversación con Valenciano sobre su futuro, aún no tiene tomada la decisión definitiva, si bien es cierto que está convencido del «por ser vos quien sois»... Vaya, que si lo pide no le darán un «no» por respuesta. De hecho, hay quien sostiene que a la federación gallega le vendría bien que el ex ministro pusiera tierra de por medio para diluir su influencia en aquel territorio. Un argumento que también tendrá, sin duda, en cuenta Rubalcaba.

Jesús Caldera, Valeriano Gómez y Trinidad Jiménez también están en duda, pese a que los tres han mostrado su interés por ir en la candidatura. En lo que respecta al primer ministro de Trabajo de Zapatero, la opinión general es que su nombre resta más que suma (sobre todo después de la nefasta gestión en la Fundación Ideas). Caso distinto es de la ex ministra de Sanidad, porque, sea cual sea el próximo liderazgo del PSOE, en la dirección federal creen que aún le queda recorrido nacional por explorar. Con Valeriano Gómez sería demasiado evidente, como en el de otros muchos, que la estampida es por el temor a lo que esté por venir a Ferraz.

El nombre de Elena Valenciano, que ha irrumpido con fuerza en las últimas semanas como cabeza de lista, se analiza en otros registros. Y es que su salida de Ferraz sería vinculada inmediatamente al hipotético adiós de Rubalcaba, una decisión que parece que el secretario general aún no ha tomado ni tampoco está claro que de haberla tomado antes de la elaboración de las listas europeas, la hiciera pública. Hay apuestas sobre si en el Comité Federal del 18 de enero debe decirlo o no, y muchas más sobre si lo hará. En todo caso, que Valenciano ponga rumbo o no a Bruselas dependerá de lo que haga y diga el número uno del PSOE. Por el contrario, quien parece que tiene puesto seguro, y casi con seguridad será el número uno, es el ex ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, uno de los nombres más potentes y con mayor solvencia y credibilidad del PSOE y con experiencia ya en Europa. A Diego López Garrido, ex secretario de Estado para Asuntos Europeos, también le avala su currículum. Ídem en el caso de Juan Fernando López Aguilar, anterior cabeza de lista. El resto: tendrá que esperar. No será más allá de marzo. Para esa fecha está previsto que un Comité Federal extraordinario avale la candidatura completa.

Por si fuera poco, las peticiones de ex ministros para ir en las listas al Parlamento Europeo, ahí está el nombre de Carlos Mulas, ex director de la Fundación Ideas. Y no porque sea uno de los aspirantes, sino porque en 2011 el PSOE le situó en el puesto número 13 de la candidatura por Madrid al Congreso. Así que si entre los «elegidos» para poner rumbo a Bruselas hubiera dos nombres de diputados madrileños, el siguiente en ocupar un escaño en la Cámara Baja sería el protagonista del «caso Amy Martin», que fue fulminantemente destituido por Rubalcaba. En el PSOE creen que, en ningún caso, él recogería el acta de diputado.