Sánchez ignora la presión y no convocará elecciones

En Moncloa descartan el adelanto electoral y en caso de decaer las cuentas, exhibirán el boicot soberanista como argumento de cara a la campaña del 26 de mayo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ayer durante su visita a la sede del Tribunal de Derechos Humanos en Estrasburgo (Francia) / Efe
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ayer durante su visita a la sede del Tribunal de Derechos Humanos en Estrasburgo (Francia) / Efe

En Moncloa descartan el adelanto electoral y en caso de decaer las cuentas, exhibirán el boicot soberanista como argumento de cara a la campaña del 26 de mayo.

Pedro Sánchez se enfrentará en los próximos días a una enmienda a la totalidad de su legislatura. Encarará uno de los elementos más desestabilizadores para un presidente del Gobierno, la eventual devolución de los Presupuestos Generales del Estado. En un contexto tan trascendental, el Ejecutivo se ha visto cercado en todos los frentes posibles: el interno, la oposición y el independentismo, a cuenta de la polémica por la figura del «relator». Una polémica que aún continúa, en paralelo a las conversaciones entre Gobierno y Generalitat, según explicó en Onda Cero, el vicepresidente Pere Aragonés.

Durante la jornada de ayer empezaron a filtrarse nombres como posibles relatores. El notario Juan José López Burniol y el padre de la Constitución, Miquel Roca, fueron rechazados por la Generalitat. También surgió el nombre del actual presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre. El presidente de la patronal catalana calificó la información de «bulo» y negó cualquier posibilidad porque su dedicación «está en la dirección de Foment».

Lejos del ruido interno y externo, el equipo de Sánchez mantiene su hoja de ruta. Tanto en Moncloa como en Ferraz se considera que la polémica sobre el relator «es una excusa» para marcar perfil. «Hay elecciones y para ellos todo vale», apuntan las fuentes consultadas. En el PSOE llaman al cierre de filas ante las grietas que han abierto los dirigentes socialistas «derrotados en las primarias», que se «suman a una derecha que quiere lío. PP y Ciudadanos están dispuestos a incendiar la convivencia por cuatro votos. Esto sí que es una traición a España». Sin embargo, en el Ejecutivo se apela al optimismo y se afanan en buscar la vis positiva de la movilización a la que llaman Casado, Rivera y Santiago Abascal. La foto de la plaza de Colón del domingo se exhibirá como una prueba inapelable ante ERC y el PDeCAT del futuro que le depara a España si no apoyan las cuentas. El Ejecutivo llamará a rebato a los socios de la moción para impedir el avance de las derechas, con la aprobación de los Presupuestos.

No obstante, el Gobierno se prepara por si el próximo miércoles –día de la votación de las enmiendas a la totalidad de los PGE en el Congreso– los independentistas cerrasen el paso a los grandes números. «Si las cuentas no salen, los independentistas tendrán que explicar por qué votan con PP y Ciudadanos», señalan. Una estrategia que ya exhibieron el lunes desde el partido, acusando a republicanos y ex convergentes de haberse «alineado» con la derecha. Ésta será la línea argumental contra el independentismo, que esperará a tomar la decisión final en el último minuto. «Hay tiempo, hay que hablar y esperar. Sánchez aguantará con o sin Presupuestos», afirman.

Y los independentistas no se equivocan. La vocación de Sánchez es aguantar con o sin cuentas. En este punto, la firmeza de las fuentes consultadas es total: «Todos los escenarios están abiertos menos uno. No habrá superdomingo. El día 26 sólo habrá elecciones municipales, autonómicas donde toque y europeas». El Ejecutivo seguirá trabajando para lograr «consenso para tramitar los Presupuestos. Si los independentistas se niegan, allá ellos. Se están cerrando las puertas del diálogo y hacen un flaco favor a los catalanes porque no tramitarlos es ir contra Cataluña. Ellos verán lo que hacen».

El escenario electoral se traslada de esta forma «a como pronto en otoño, y ya veremos. Los resultados del 26-M también nos dirán muchas cosas». De hecho, si Sánchez no consigue aprobar las cuentas ahora, el veto de los soberanistas servirá de cartel electoral para muchos dirigentes territoriales que respirarán aliviados y podrán hacer campaña sin el yugo del apoyo independentista al Gobierno. Ya después de las urnas, se retomará la negociación para intentar dotar de cierta estabilidad el mandato de Sánchez, si pretende agotarlo.