Sánchez sopesa anunciar su candidatura en la investidura

Sus fieles le animan a acudir al Congreso a votar «no» y decir que irá a las primarias

Pedro Sánchez

La guerra es total y el cisma, evidente. Pedro Sánchez tiene decidido presentar su candidatura en el próximo Congreso Federal del PSOE y podría anunciarlo el mismo día de la investidura de Mariano Rajoy.

La guerra es total y el cisma, evidente. Pedro Sánchez tiene decidido presentar su candidatura en el próximo Congreso Federal del PSOE y podría anunciarlo el mismo día de la investidura de Mariano Rajoy. Así lo asegura el grupo de fieles de su entorno en lo que supone un desafío en toda regla a la gestora del partido. Este hecho inusual, y sus mensajes en las redes sociales agitando a la militancia, han sido calificados por la actual dirección de Ferraz y el Grupo Parlamentario socialista como «un acto de deslealtad» sin precedentes. Algunos diputados van incluso más lejos y lo tildan de «perverso». Frente a su discurso conciliador la noche de su dimisión, Sánchez está dispuesto a plantear batalla, retar a la gestora, movilizar a las bases y presentarse en las primarias como aspirante a secretario general. Lo que no logró en las urnas –que claramente le dieron la espalda en siete ocasiones– pretende hacerlo ahora con mensajes rebeldes a las agrupaciones del partido.

Desaparecido públicamente de la vida política, aunque con suculentas vacaciones en los lugares más lujosos de Estados Unidos, el defenestrado líder no ha parado de agitar a la militancia en las redes sociales. Tras el Comité Federal que aprobó por amplia mayoría la abstención en segunda votación en la investidura de Rajoy, no tardó ni un segundo en lanzar un tuit envenenado incitando a las bases a la rebelión. Algo que ha levantado ampollas en la gestora y muchos «barones» regionales hartos de su apego al cargo. «Además de fracasado, enrocado», afirman algunos de ellos conscientes del daño y la fractura que está haciendo al partido. Ningún anterior secretario general del PSOE se atrevió jamás a tanto. Y mucho menos, señalan en la gestora, tras una votación claramente democrática que debe ser aceptada por todos los miembros de la organización.

Pero los «sanchistas» no dan marcha atrás y jalean a su líder caído. Según este sector, Pedro debe acudir al debate de investidura, votar en las dos ocasiones «no» a Mariano Rajoy y anunciar ese mismo día su candidatura a las primarias del próximo Congreso Federal. Un desafío sin precedentes, una situación de inusitada tensión que encenderá aún más la herida en Grupo Parlamentario socialista. «Después de que Antonio Hernando defienda la abstención, Pedro saldrá a la palestra», dicen en su entorno convencidos de romper la disciplina de voto. Por su parte, en el sector oficialista aseguran que, si esto sucede, la conducta de Sánchez será «indigna, desleal e impropia de un ex secretario general socialista». Los todavía leales que han hablado con él afirman que tiene ya encajado el golpe y un firme deseo de volver: «Está midiendo los tiempos y lo dirá muy pronto».

En medio de la tormenta y profunda división del PSOE, Pedro Sánchez no ha parado de calentar el móvil y su «tablet» con quienes todavía le respaldan. Agitar a las agrupaciones, recabar firmas para unas primarias, en las que se presentaría de nuevo como candidato, y dar un golpe de efecto el día de la investidura de Mariano Rajoy son sus objetivos. En su entorno no tienen dudas: «Pedro tiene que volver y votar no en el debate». Opinan que no tiene más remedio que acudir al Congreso, dado que su ausencia sería interpretada como una abstención. La desobediencia a la dirección y órganos del partido les importa un bledo y lanzan otro reto: «Si nos quieren sancionar, que lo hagan». Esta rebelión causa estupor en la gestora y muchos «barones» del PSOE, que atisban algún tipo de reacción ante esta indisciplina. El órdago y la brecha son enormes. Entre los dirigentes regionales que estos días han hablado con Sánchez figuran el catalán Miguel Iceta y otros de las federaciones de Baleares o Castilla y León, donde aglutina a la mayoría de sus adeptos. Todos ellos abogan por el «no» a Rajoy y la vuelta de Pedro Sánchez en unas primarias.

Ello refleja la feroz lucha y sangrante herida que atenaza al PSOE. «Estamos abiertos en canal», reconocen en la gestora, dónde Javier Fernández intenta calmar las aguas, restañar el daño y recuperar la moderación. Frente a los agitados «sanchistas», denuncian que Pedro sigue maniobrando en la sombra para recabar apoyos. «Debería retirarse con dignidad y ser leal al partido», dicen los oficialistas. «Hay que saber perder», añaden con el temor de que revuelve a la militancia y anuncie ya su candidatura. Reconocen que la imagen del partido está destrozada y, en esta nueva etapa de recomposición, culpan sin ninguna duda al propio Sánchez y sus fieles de no lograrlo. «Pedro ha ido demasiado lejos y ahora hay que poner el extintor», dice un miembro de la gestora. El combate en las filas del PSOE no ha hecho más que empezar.

Luchó hasta el fin el gobierno «Frankenstein»

Pedro Sánchez buscó un gobierno alternativo de la mano de independentistas y radicales hasta el último minuto. Es lo que aseguró ayer el senador del PNV Jokin Bildarratz, quien explicó que «la víspera» del Comité Federal del 1 de octubre, «colaboradores cercanos» de Pedro Sánchez «tenían muy clara la estrategia a seguir para posibilitar un gobierno alternativo», aunque «no lo tenían fácil y sabían que tendrían muchas dificultades que superar, y no obviaban la amenaza de las terceras elecciones», dijo en una entrevista en Onda Vasca. Y añadió que «el sentido que ellos estaban trabajando era un gobierno alternativo, cerrando con Podemos, cerrando con ERC, con Convergencia y con nosotros, el PNV. Ése era el objetivo», el denominado «Gobierno Frankenstein».