Tania y Pablo dejan su relación por Facebook

Tania Sánchez y Pablo Iglesias
Tania Sánchez y Pablo Iglesias

«Ojalá no tuviéramos que escribir esto aquí. Ojalá nuestra vida privada pudiera ser sólo nuestra, pero, para nosotros, eso dejó de ser posible. Escribimos esto para evitar rumores y debates mal intencionados, y os pedimos respeto: los asuntos personales no deberían ser objeto de debate público, aunque los protagonicen personas públicas. Ya no somos pareja; nos queremos mucho, nos admiramos, nos respetamos, somos compañeros y compartimos las mismas aspiraciones de cambio político, por las que seguiremos trabajando. Simplemente ya no somos pareja». Con estas líneas escritas en sus cuenta personales de Facebook ponían ayer Tania Sánchez y Pablo Iglesias un punto y final a su relación sentimental justo a la misma hora en que se conocían los resultados electorales de Andalucía. Un vinculo sentimental que en los últimos meses, desde que ella decidiera dar un paso adelante en Izquierda Unida y presentarse a las primarias de las que resultó candidata a la Comunidad de Madrid –cargo al que posteriormente renunció–, se había convertido en algo «demasiado público». Así al menos lo ha venido reconociendo Sánchez en las últimas tertulias televisivas en las que le han preguntado por su vínculo con el «número 1» de Podemos. Por eso, la ya ex pareja puntualizaba que «esta nota contiene las únicas declaraciones públicas que habrá por nuestra parte sobre este asunto». No quieren volver a hablar del tema, pero antes de dar por zanjado el asunto de forma definitiva ambos quisieron dejar una frase para su ex: «Tania, la mujer más valiente que conozco y a la que más admiro», escribió él para concluir el comunicado mientras ella habló de «Pablo, el hombre que lo cambió todo y al que más admiro». Tania y Pablo se conocieron en La Tuerka en 2011, la tertulia que presentaba y moderaba el líder de Podemos, cuando éste era asesor de IU. «Un día quedamos para ir a cenar, otro para ir al teatro, y poco a poco así comenzamos», reconoció la ex diputada en una entrevista. Y es que a pesar de que ante los medios de comunicación se ha mostrado muy reacia a hablar de su vida personal, tampoco ha tenido reparos en revelar algunos detalles sobre su relación en sus apariciones en algunas revistas: «Me gusta pasármelo bien, reírme, que sea inteligente, alegre, que le guste hacer feliz. No soporto a la gente amargada», aseguró en una de estas entrevistas al ser preguntada por lo que más valora en un hombre. Sobre los desencuentros que pudieran haber mantenido respecto a los posicionamientos políticos de cada uno, la ex concejala de Rivas aseguró que «discrepamos muchas veces», aunque siempre descartó que su noviazgo respondiera al diseño de una operación política para dinamitar su antiguo partido: «Eso de que hemos diseñado un plan maléfico para cargarnos IU es una patraña. Por supuesto que analizamos las cosas, pero no soy un pelele en manos de mi novio». Estas declaraciones han contrastado en estos últimos meses con el silencio que Iglesias siempre ha guardado en torno a la relación y que le llevaron incluso a acusar de «machista» a una periodista que le preguntó su opinión sobre las presuntas irregularidades cometidas por Sánchez en su etapa como edil en Rivas.

Al final se ha hecho realidad lo que LA RAZÓN adelantó a principios de año sobre los rumores de separación entre Pablo Iglesias y Tania Sánchez. Entonces, ya se aseguraba que el líder de Podemos y la ex de Izquierda Unida «tuvieron una bronca monumental» en enero, según su círculo de amistades. Incluso desde IU de Madrid se aseguraba que «lo de la ruptura se llevaba comentando hace tiempo». Parece que sus supuestos encuentros secretos para huir de las cámaras, sus citas mediadas por un ex ministro metido a «Celestina» y un posible pacto de distanciamiento han terminado pasando factura amorosa a la pareja, a pesar de que intentaron mantener cierto idilio con declaraciones públicas y guiños como los del propio Pablo tras los resultados de los comicios europeos: «Gracias a mi compañera Tania, ella no sólo me ha regalado su amor, me ha enseñado el valor del deber y la coherencia. Gracias por ser así, compañera». Pero hasta el final se han mantenido callados y sólo queda la duda de que hasta qué punto afectará este cambio de rumbo en la actitud de Pablo Iglesias.