Política

Uno de los militares españoles que liberaron París vuelve 70 años después

Rafael Gómez, uno de los dos supervivientes de los combatientes españoles que formaron la avanzadilla militar que entró en el París ocupado el 24 de agosto de 1944, vuelve hoy a la ciudad para participar en las conmemoraciones del 70 aniversario de la liberación.

Este hombre que nació hace 93 años en la localidad almeriense de Adra, pero que lleva casi seis décadas viviendo en Alsacia, dijo -no sin cierta ironía- que tenía "miedo"a esas celebraciones porque ya no tiene 20 años, pero también por las repetidas llamadas que ha recibido estos últimos días de periodistas.

En una entrevista con Efe, en la que él mismo reconoce que el francés desde hace mucho tiempo ha desplazado al español como primera lengua de comunicación -salvo con su mujer, del mismo origen que él-, muestra una cierta indiferencia al reconocimiento oficial que se espera del Gobierno francés al papel de los combatientes republicanos españoles que participaron en la liberación de París.

"Yo no espero más nada"(sic), comenta antes de añadir con sorna que sí habría apreciado que ese reconocimiento se hubiera traducido en "una buena paga".

Gómez es ahora, junto al catalán Luis Royo, el único superviviente de la compañía conocida por su nombre en español, "La Nueve", integrada en la División Leclerc del ejército francés, en la que había 146 españoles de un total de 160 componentes, y que espera mañana un primer reconocimiento oficial de su papel en la liberación de París por el Gobierno francés.

Los soldados de "La Nueve"fueron encargados por el general Leclerc de introducirse en primer lugar ese 24 de agosto de 1944 en París, unas horas antes de la llegada del resto de las tropas aliadas, cuando la ciudad -en plena insurrección popular desde hacía cinco días- estaba todavía ocupada por los nazis.

El veterano español, que era conductor de blindados, iba al volante de un vehículo de fabricación estadounidense con cadenas al que habían bautizado "Guernica"-más tarde se encargaría del "Don Quijote"-.

"No encontramos gran cosa"en el camino hasta la plaza del Ayuntamiento aparte de algún pequeño choque con los alemanes que ya sabían la ciudad perdida, cuenta Gómez, que también recuerda que "los parisinos estaban contentos, todo el mundo salía a la calle"y "las chicas nos abrazaban".

La columna de soldados españoles pasó la noche junto al Ayuntamiento y al día siguiente tuvo un papel de nuevo clave en la rendición del general alemán que había estado al mando de la ocupación, Dietrich von Choltitz.

La biografía militar de Rafael Gómez se había iniciado con su alistamiento apenas salido de la adolescencia en la Quinta del Biberón en los últimos meses de la Guerra Civil española.

Hijo de carabinero, estuvo destinado en ese cuerpo en Barcelona hasta que la ciudad fue evacuada por las tropas republicanas ante la llegada de los franquistas a comienzos de 1939 y así entró en Francia, donde vivió meses de dura experiencia en los campos de concentración de Saint Cyprien y Bacarès "con piojos y con mucha miseria".

Gracias a que tenía familia en Argelia -entonces colonia francesa- y a la falsificación de papeles, pudo viajar a ese país, donde le pilló el inicio de la Segunda Guerra Mundial y donde como voluntario volvió a vestir el uniforme en 1943, en concreto en la resistencia francesa a los nazis, en el Cuerpo Franco de África, integrado por extranjeros.

La formación le llevó a continuación a Túnez, donde se constituyó "La Nueve"como compañía dentro de la División Leclerc, que recibió material estadounidense en Marruecos antes de volver a Orán, donde embarcaron para Escocia "para tomar amistad con el armamento"de cara a su envío a las costas de Normandía el 1 de agosto de 1944.

Después de la batalla de París, la compañía que estaba a cargo del capitán francés Raymond Dronne -y de su segundo, el carismático teniente español Amado Granell- siguió la reconquista de Francia hacia el este, en particular en Alsacia, con la entrada en Estrasburgo el 23 de septiembre y un choque "duro"en Colmar, con pérdidas y "muchos coches quemados".

En su persecución de los alemanes ya en su propio territorio, llegaron en mayo de 1945 hasta el llamado "Nido del Águila"en Baviera, uno de los centros de mando del poder nazi.

Tras la desmovilización al terminar la contienda mundial, Rafael Gómez volvió a Argelia donde seguía su familia y allí estuvo ocupado en un almacén de zapatos una decena de años.

Luego, al calor del conflicto para la independencia de esa colonia francesa, decidió cruzar de nuevo el Mediterráneo y se instaló en Alsacia, donde estuvo trabajando como mecánico hasta su jubilación y donde sigue viviendo actualmente en Ligolsheim, junto a Estrasburgo, con su mujer, igualmente de origen español.