Política

Zouhier pidió retrasar su salida para no coincidir con el aniversario del 11-M

La salida de prisión de Rafa Zouhier, condenado a diez años de prisión en el juicio del 11-M, se producirá sólo cinco días después del décimo aniversario de los atentados de Madrid, una coincidencia que hasta el propio ex confidente de la Guardia Civil pretendió evitar. En una carta manuscrita remitida en octubre del pasado año al presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska, Zouhier pedía al tribunal que su excarcelación se produjese «dos o tres meses después del décimo aniversario con la intención de evitar malestar a las víctimas en su recordatorio, ya que mi próxima fecha de salida coincide».

«Quiero que se sepa que por mi parte –añadía en la misiva– no sería libre del todo si mi salida añadiera más dolor a las víctimas, a las que nunca les hice daño y siempre voy a respetar».

Y es que, en esas fechas, a Zouhier –condenado por poner en contacto al ex minero José Emilio Suárez Trashorras con la célula islamista autora de la masacre– se le acababa de comunicar que su salida de prisión no se iba a producir, como estaba previsto, el pasado 29 de octubre, sino este mes de marzo. El recluso, quien afirmaba que, «como cualquier hombre, lo que más deseo es recuperar mi libertad», añadía de forma irónica que «dada la alarma social que ha generado el fallo que pone fin a la "doctrina Parot", quiero dejar claro que entiendo y comprendo la decisión de suspender mi puesta en libertad».

Una semana antes de escribir esa carta, el Tribunal de Estrasburgo había derogado la polémica doctrina que prolongó la estancia en prisión de terroristas, violadores y delincuentes múltiples. «Sobre todo, lo que menos deseo y quiero es compartir cartel o telediario con los asesinos y violadores de niños, que por supuesto perjudicaría mi imagen, ya de por sí dañada, y confundir así a la opinión pública en estos duros momentos».

Según su abogado, Antonio Alberca, en la liquidación de condena efectuada a Zouhier Instituciones Penitenciarias le computó los cuatro meses de prisión preventiva que pasó en la cárcel de Villabona (Asturias) por el robo de una joyería en el centro comercial Parque Principado, en Pola del Siero, cerca de Oviedo. Zouhier, que se enfrentaba a una pena de cuatro años de cárcel por los delitos de robo, hurto y uso de vehículo a motor, no fue finalmente condenado, pues en 2010 los hechos se declararon prescritos. El Juzgado de Vigilancia Penitenciaria dio el visto bueno a esa liquidación, que habría adelantado a octubre de 2013 la libertad de Zouhier, pero, posteriormente, la Audiencia Nacional revocó esa decisión y acordó que su excarcelación debía producirse el próximo domingo, tras cumplir de forma íntegra, y sin permiso alguno, los diez años de prisión a los que fue condenado por colaboración con organización terrorista y tráfico de explosivos.

Precisamente en la prisión de Villabona fue donde Zouhier conoció a Antonio Toro, condenado también por el 11-M, que fue quien le puso en contacto con Suárez Trashorras, el ex minero que facilitó los explosivos a la célula islamista a cambio de hachís.

Si, como es previsible, Zouhier es expulsado a Marruecos nada más recuperar la libertad el próximo domingo, fijará su residencia en Casablanca, donde viven su padre y alguno de sus hermanos (su madre y su hermana, con las que se trasladó a España cuando tenía doce años tras la separación de sus padres, viven en Madrid).

A medida que se acerca su fecha de excarcelación, parece que ese deseo de verse de nuevo en la calle parece que mengua. Eso es al menos lo que sostiene su abogado. «En el fondo él no quiere salir. Está muy hecho a la vida en la prisión y tiene un miedo enfermizo a la libertad, a lo que se va a encontrar fuera», asegura Alberca.