María Merino: “Me parece una excentricidad que se asocie consumo de bollería a felicidad de los niños”

María Merino se dio a conocer en 2018, tras compartir en sus redes sociales una foto de su hijo de dos años desayunando un puñado de legumbres. El revuelo que se formó fue tal que la propia nutricionista se sintió desbordada: "No podía creer que algo tan natural y tan corriente en nuestra dieta generara esa `polémica (insultos incluidos). Ahora, publica Desayuno con garbanzos en el que, además de desmontar mitos y verdades en torno a la supuesta comida más importante del día, también propone recetas de desayunos saludables y aborda la importancia de la educación nutricional.

María Merino se dio a conocer en 2018, tras compartir en sus redes sociales una foto de su hijo de dos años desayunando un puñado de legumbres. El revuelo que se formó fue tal que la propia nutricionista se sintió desbordada: "No podía creer que algo tan natural y tan corriente en nuestra dieta generara esa `polémica (insultos incluidos). Ahora, publica Desayuno con garbanzos en el que, además de desmontar mitos y verdades en torno a la supuesta comida más importante del día, también propone recetas de desayunos saludables y aborda la importancia de la educación nutricional.

-Desayunar con garbanzos a mucha gente le pareció una excentricidad para un niño pero ¿a usted qué le parece la excentricidad?

-Que asocien el consumo de galletas y demás bollería y ultraprocesados a la felicidad de los niños. Que haya quien crea que los 7 minerales y vitaminas remarcados en los paquetes de estos productos son lo que los niños necesitan, en lugar de vegetales y frutas. En definitiva, que se crean todo lo que la industria les ha hecho creer, y no se tenga la capacidad crítica de discernir.

¿Comen los niños en general en España bien, regular o mal?

-Me atrevería a decir que mal. Solo tenemos que ver en qué consiste un menú infantil en el 99% de los restaurantes: pasta blanca con tomate frito y pechugas de pollo rebozadas con patatas fritas, con suerte no te cuelan el helado. Ese es el concepto que tenemos de “menú infantil”. Aunque en su defensa tengo que decir que ellos no tienen la culpa sino sus padres o entorno alimentario, incluyendo muchas veces a los comedores escolares.

-¿De qué depende?¿ del nivel económico, social o cultural?

-De muchas cosas. De estas 3 que mencionas pero en especial de la educación nutricional que reciben. Todavía hoy en el colegio se les enseña la pirámide alimentaria y que el cerebro necesita azúcar para funcionar. Si a esto le sumamos pocos recursos y cultura, tenemos índices de sobrepeso y obesidad en aumento. He de decir también que gran parte de culpa es del gran abastecimiento y la facilidad de adquisición de estos productos: precios muy bajos, promoción en todos los medios, presencia continua: colegios, hospitales, gasolineras ...

-¿Por qué ese odio atávico de los niños a comer verduras en general?

-Hay un factor ancestral que hace al ser humano rechazar “lo verde” por asociación a veneno pero sinceramente, creo que eso es algo poco común. En realidad pienso que es porque no han tenido el ejemplo, porque no ha sido su entorno, porque no saben ni lo que es una berenjena, porque no han ido a la compra, porque no han ayudado a cocinar, en definitiva porque no se les ha enseñado. También es cierto que trabajamos muy poco este desagrado y nos empeñamos en que los niños se coman sí o sí las judías hervidas. ¿Has probado a presentarlas de otra forma? En el libro doy muchas herramientas para trabajar este aspecto: el rechazo de los niños a las verduras.

-¿Hay que obligar a los niños a comer?

-Jamás. ¿Te gustaría a tí que te obligaran a comer ese alimento al que tienes aversión? ¿Algo que no te gusta en absoluto? Pues con ellos igual. Y aquí es cuando me llueven ataques del estilo: ¿pero cómo vas a dejar que coma lo que quiera? No, no dejas que coman lo que quieran, dentro de una oferta saludable das a elegir, preguntas, le haces partícipes... no le impones ni obligas.

-¿Cuál es la fórmula para que aprendan a comer sano si es que existe alguna?

-Lo mejor es desde bebés, a partir de los 6 meses empezar con BLW (dejarles que coman solos con las manos) y envolverles de comida sana. Así seguro que no tienen problemas, o al menos muchos menos que si les “damos” purés (porque no les damos, les imponemos y obligamos a abrir la boca y chupar la cuchara).

De más grandes, es cuestión de paciencia y perseverancia, hacerles entender por qué deben comer sano. Para ello, encontraréis muchas herramientas prácticas en el libro

-¿Qué no le daría jamás a sus hijos para comer?

-Lo cierto es que no les prohibiría nada. Yo, personalmente yo, de mis manos no les daría nada insano, pero no les prohibiría comer absolutamente nada.

-¿Comíamos mejor las generaciones pasadas?

-Mucho más. Principalmente porque no teníamos ni la mitad de ultraprocesados, ni comida rápida, ni comida precocinada ni ultracongelada...

-¿Espera aportar algún granito de arena con este libro?

-Espero aportar una playa entera y que los adultos se conciencien de la importancia que tiene que sus hijos coman sano, no por su infancia, que también, sino por su salud en la etapa adulta. Al fin y al cabo, les estamos enseñando a comer, les estamos inculcando unos hábitos alimentarios que mantendrán de adultos.