Cómo prepararse para llevar al niño a la guardería

Para muchos padres resulta desgarrador separarse de sus hijos, especialmente si son bebés

Llega septiembre y con él la vuelta del curso escolar. En España la escolarización no es obligatoria hasta los seis años lo que no significa en modo alguno que los niños empiecen a esa edad. De hecho la mayoría de los padres optan por escolarizarlos antes.

Llega septiembre y con él la vuelta del curso escolar. En España la escolarización no es obligatoria hasta los seis años lo que no significa en modo alguno que los niños empiecen a esa edad. De hecho la mayoría de los padres optan por escolarizarlos antes. Casi siempre por incompatibilidad de horarios entre padres y niños. También pesa la idea de que a partir de los 3 años están mejor socializando y aprendiendo con otros niños. Donde no hay tanta unanimidad es en la etapa de cero a tres años. Aunque un estudio elaborado por la Asociación Española de Pediatría en Atención Primaria (AEPap) recomienda no llevar a los niños y niñas a la guardería hasta los dos años para prevenir enfermedades, la realidad es que actualmente la mayoría de los bebés empiezan antes su vida escolar

Según las estadísticas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el 36,7 % de los niños y niñas menores de un año ya acuden a la guardería, un porcentaje que se eleva al 57,2 % cuando cumplen los dos años. A los tres años, el 96,2 % de los niños españoles asisten a la escuela infantil.

En el 90 % de los casos, la decisión de empezar a llevar al bebé a la guardería responde al hecho de que los padres deben reincorporarse al trabajo y no tienen familiares que puedan encargarse del cuidado de los pequeños. Las alternativas a las guarderías, como los cuidadores profesionales o las madres de día, son mucho menos habituales.

Cómo preparar el inicio de la guardería

Aunque muchas familias viven con auténtico temor el comienzo de la guardería, desde la tienda online Bebitus señalan que la mayoría de los inconvenientes se pueden evitar fácilmente con una mínima preparación previa: A menudo, los padres y madres están más angustiados por el inicio de la guardería que sus hijos. Nos hacen muchas consultas sobre los productos necesarios para asistir a la guardería y también crecen las visitas a los artículos de nuestro blog con consejos para el comienzo de la escuela”, explica Mia Cabrera, Responsable de Comunicación de este e-commerce especializado en bebés.

En este sentido, resulta fundamental elegir una guardería que esté cerca del domicilio o lugar de trabajo de los padres para minimizar los desplazamientos, visitar las instalaciones y entrevistarse con los cuidadores. Por supuesto, el centro debe estar registrado y cumplir la normativa vigente (ratio de niños por aula, titulación del personal, programa educativo, patio, aseos separados para los niños y adultos, etc.)

Para facilitar la adaptación al nuevo entorno, los cuidadores, la convivencia con otros niños y niñas, etc. muchas guarderías ofrecen la posibilidad de llevar a los pequeños unas horas al día hasta que se acostumbren. En todo caso, es importante evitar transmitir al pequeño la angustia por la separación y presentar el inicio de la guardería como una nueva etapa de su desarrollo. También resulta de mucha ayuda si el bebé tiene hermanos, familiares o amigos que ya asistan a la escuela o la guardería.

Con el fin de reducir el estrés emocional, conviene evitar que el comienzo de la etapa escolar coincida con otros cambios, como el destete, la retirada del pañal, el nacimiento de un hermanito, etc. Dedicar un poco más de atención al pequeño en los primeros días de la guardería también puede mitigar la sensación de “abandono”.

Los padres y familiares deben idear un plan alternativo para ocuparse del bebé si no puede ir a la guardería porque está enfermo, algo que puede ser frecuente en especial el primer año. Según el estudio de la AEPap, el riesgo de padecer enfermedades infecciosas como neumonía, bronquitis, o catarros aumenta hasta un 131 % en los niños que van a la guardería, sobre todo si empiezan a asistir antes de los seis meses.

Finalmente, si la guardería cuenta con servicio de comedor, hay que valorar aspectos como si dispone de cocina propia o la comida se trae de fuera, el diseño y composición de los menús y las opciones existentes para adaptarse a dietas especiales o trastornos alimentarios del niño o niña (por ejemplo la celiaquía, intolerancia a la lactosa, etc.)