“Que los padres de Diana Quer hayan podido enterrar a su hija les facilitará muchísimo el duelo”

Isabel Carrasco, psicóloga Clínica

Perder un hijo es lo más antinatural del mundo. Pero si el hijo ha sido asesinado entonces el duelo es todavía más traumático. Hay que buscar ayuda.

El asesinato de Diana Quer ha conmocionado a España entera, sin embargo quienes tendrán que vivir esa conmoción y tristeza y aprender a vivir con ella son sus padres. Isabel Carrasco, psicóloga clínica en Cinteco, explica en esta entrevista algunas de las pautas psicológicas que tanto los padres de Diana como cualquier padre o madre que pierda un hijo, debería tener en cuenta.

-Perder a un hijo es la experiencia más desgarradora que un adulto puede vivir.

-La muerte de un hijo va en contra del orden natural de la vida porque nunca un padre espera que su hijo muera antes que él, además cuando muere un hijo no solo se pierde la presencia física sino también: los sueños, las ilusiones y expectativas que esos padres tenían sobre su hijo. Por eso es especialmente una muerte dolorosa y la más difícil de superar.

-¿Se puede tratar en consulta?

-Claro que se puede realizar una intervención psicológica para ayudar a superar el duelo. Aunque el duelo es un proceso normal y adaptativo que es necesario pasar, el poder tener una ayuda psicológica facilita superar ese proceso de forma más rápida y sobre todo con un menor malestar. Cada persona afronta el duelo de una forma personal y diferente. Va a depender de su experiencia previa ante muertes anteriores, de la relación que mantenía con su hijo, de sus recursos emocionales, de los apoyos sociales....

El tratamiento psicológico va encaminado a ayudar a la persona a superar las diferentes fases del duelo de forma sana e intentar evitar que pueda entrar en un estado depresivo más largo y duradero.

-¿Cómo se desarrolla el duelo?

-En el duelo se distinguen claramente tres fases. La primera y las más inmediata a la pérdida es la Fase de Negación. En esta fase la persona sufre un fuerte shock por lo que se produce una negación de lo ocurrido. Se manifiesta una “sensibilidad anestesiada” y un “intelecto paralizado” que actúan como mecanismos de defensa para bloquear toda la información potencialmente dañina en ese momento. Es una fase que puede durar unos días o como mucho un par de semanas.

Tras esta primera fase aparece la fase más larga y más dolorosa: la Fase Aguda. En ella los síntomas se incrementan y comienzan a ser más intensos: insomnio, agotamiento físico, dolores de cabeza, problemas intestinales, llanto frecuente, apatía, sentimiento de culpa, tristeza generalizada, confusión e incluso alucinaciones auditivas, olfativas y visuales, etc. Esta etapa puede durar varios meses.

La última es “La fase de Restitución”. En ella la persona asume la pérdida de un ser querido y vuelve a centrase en su vida presente y tener ilusión por el futuro. Recupera el interés por lo que le rodea; la tristeza y el dolor disminuyen progresivamente, siendo capaz de disfrutar de las actividades y personas que la rodean.

-Hablemos de la muerte de Diana Quer. Imagino que se afronta de otra manera muy diferente este tipo de muerte que otro accidental. ¿Cuál son los mecanismos que tendrán que usar estos padres para poder superarlo?

-Las circunstancias de la muerte del ser querido influyen directamente en cómo se va a vivir el duelo. Está demostrado científicamente que cuando la muerte es violenta: por asesinato, suicidio, accidente.... La posibilidad de sufrir un Trastorno de Duelo Persistente se incrementa significativamente. Una muerte por asesinato puede generar en los padres de Diana y en su hermana un enorme sentimiento de culpa e incluso una sintomatología característica de un estrés postraumático (revivir repetidas veces las escenas o imágenes del cuerpo sin vida de su hija, pesadillas, recuerdos intrusivos del suceso, sueños angustiosos, reacciones fuertes a situaciones que le recuerden el hecho....)

Por ello, lo primero que deberían hacer los padres para no incrementar aún más su dolor es intentar evitar ver las imágenes y comentarios que frecuentemente aparecen en los medios de comunicación. Además sería aconsejable que aprendan a aceptar los sentimientos y emociones que están viviendo en este momento. Es muy sano exteriorizar las emociones. Hay padres que expresan su malestar en privado, otros sin embargo necesitan expresarlo públicamente. Ambos casos son igualmente válidos.

También es importante que sepan darse el tiempo que necesiten para superar su estado actual Este estado que se caracteriza por tener sensación de estar desconectado de la realidad, de lo cotidiano como viviendo un mal sueño. Hay que dar el espacio y el tiempo necesario a cada padre para que estas sensaciones vayan desapareciendo.

No deben obligarse a asumir responsabilidades laborales y personales sin estar preparado todavía para ello. No auto-exigirse estar bien emocionalmente rápidamente. Deben aprender a no tomar decisiones de forma precipitada; ante la muerte de un hijo muchos padres quieren: vender la casa, cambiar de ciudad de forma inmediata, renegar de su religión y buscar otras alternativas religiosas o separarse de su pareja por la crisis que se produce tras el fallecimiento del hijo. Esto puede hacer asumir riesgos innecesarios que pueden dificultar su vida presente y futura.