Tengo un hijo con altas capacidades, ¿y ahora cómo lo educo?

La mayoría de los padres con hijos con alta capacidad no saben qué hacer ni cómo gestionar adecuadamente el tipo de educación que requieren.

Muchos padres se enfrentan un buen día a la siguiente noticia: su hijo tiene altas capacidades. Sin embargo no todos afrontan la noticia bien ya que educar a un hijo así no es sencillo, de hecho a veces resulta agotador. Muchos no encajan en el colegio, comienzan a tener fracaso escolar...Psicología Ceibe se dedica a ayudarlos.

-¿Cómo saber si es o no de altas capacidades? Porque a todos nos parecen muy listos nuestros hijos y geniales pero obviamente ese diagnóstico lo tiene que dar quién?

Los psicólogos decimos que el lenguaje crea realidad y por ello es importante ser muy precisos a la hora de utilizarlo. No nos gusta decir diagnóstico cuando hablamos de altas capacidades, en tanto no es una patología, preferimos hablar de detección.

Ésta debe hacerla exclusivamente un psicólogo especializado en Alta Capacidad, como así lo expresa con claridad la ley española a ese respecto.

La mayoría de los padres con hijos con alta capacidad se dan cuenta de que son diferentes desde muy pronto, aunque muchas veces no sepan a qué se debe esa diferencia, suelen ser bebés de alta demanda, que nunca parecen cansados, que necesitan pocas horas de sueño, que se aburren y necesitan ser estimulados permanente y más adelante los padres observan que sus intereses difieren bastante a los del resto de niños, que son extremadamente curiosos, muy intensos emocionalmente, preocupados por cuestiones como la justicia, la muerte, el hambre, el universo, en extremo empáticos. Los padres ven cómo sus hijos sufren en un cumpleaños con demasiado ruido o tienen reacciones desproporcionadas ante situaciones aparentemente sin importancia. En nuestra experiencia, los padres lo van manejando hasta que se inicia la escolarización, que es cuando suelen aparecer los problemas: los niños no se adaptan y suelen verbalizar el profundo rechazo que sienten hacia el colegio, se aburren, se desmotivan, se frustran y todo ello se traduce en problemas de comportamiento que terminan por traer a los padres a nuestras consultas en busca de respuestas. Y todo esto no parece tener nada que ver con la idea que todo el mundo tiene sobre lo que es ser superdotado.

-Una vez que nos han dicho que lo son, ¿qué hacemos si, por ejemplo, van fatal en el colegio? Porque no todo el mundo se puede permitir el lujo de un colegio privado. O de educar en casa que requiere paciencia, dedicación, saber y dinero.

Yo diría que sólo podemos ocuparnos de aquello que forma parte de nuestro ámbito de influencia y en la educación de nuestros hijos, tenemos la mayor parte de la responsabilidad de su educación. Somos los padres los primeros agentes sociales y emocionales en la educación de nuestros niños , incluso durante la etapa escolar y hasta la adolescencia. Cuando cambiamos la forma de ver y entender las Altas Capacidades, cuando somos capaces de aceptar a nuestros hijos como un reto y no como un problema, cuando nos ejercitamos en empatía y diálogo, en definitiva, cuando desaprendemos determinadas formas de educar y las sustituimos por otras más efectivas, estamos sentando las bases esenciales de la construcción de la autoestima y autoaceptación de nuestros hijos con alta capacidad. Nosotros ofrecemos un taller orientado exclusivamente a la revisión de esquemas inútiles para servirnos de otros que ya han demostrado ser infinitamente más efectivos. Llevamos ya mucho tiempo apoyando a los padres en este recorrido, ahuyentando fantasmas que tienen que ver con estereotipos y falsas creencias, movilizando emociones que nos acercan a crecer como padres y madres, tomando conciencia de lo esencial de nuestra tarea como padres de hijos superdotados y sobre todo, ofreciendo alternativas que la experiencia con muchas familias ya nos ha demostrado que funcionan. Obviamente, en esto como en tantas otras cosas complejas, no hay recetas mágicas, pero lo que sí hay son paradigmas educativos que funcionan mejor que otros.

Y los que tienen un hijo o hija con Alta Capacidad saben lo difícil y agotador que puede llegar a ser, saben que la cotidianidad se vuelve una trinchera, saben del miedo al futuro, saben de cómo duele comprobar el rechazo, la suspicacia, la soledad de nuestros hijos. Lo saben porque lo sufren día a día. Y esa necesidad de guía, de alguien que nos oriente cómo transitar este camino de forma no sólo menos dolorosa, sino incluso como vía de crecimiento y de aprendizaje de todo el sistema familiar, es lo que nos llevó a crear este taller.

-¿Qué intentan transmitir con sus cursos para padres y profesores?

-A ambos, padres y docentes, un acercamiento real a los niños con Alta Capacidad, una compresión global de que lo que significan para lograr sensibilizar a unos y a otros de que, de no ser atendidos y entendidos, los niños sufren y el potencial se pierde. Y más concretamente, a los padres les tratamos de transmitir una visión realista a la vez que positiva, constructiva, una visión alejada del trastorno o de la desgracia o de los malos augurios que muchos profesionales se empeñan en trasmitir. La forma en que una situación es enfocada cambia por completo su manera de vivirla. Nosotros queremos romper el esquema ganar-perder en la educación para caminar hacia el ganar-ganar, y sobre todo queremos que los padres lo vivan como una situación vital de crecimiento y oportunidad. Y a partir de ahí, intentamos ofrecer un paradigma educativo que, como ya he comentado antes, es más efectivo en el día a día y en la formación del autoconcepto de los niños con AACC.

En cuanto a los docentes, ofrecemos también un acercamiento que destierra mitos y creencias erróneas y lo sustituimos por una visión real y global de cómo son y qué necesitan los alumnos con alta capacidad, les damos tips para la detección en aula así como metodología y recursos de intervención para el trabajo emocional y académico.

-¿Cómo es educar a un niño con altas capacidades? ¿Estresante? ¿apasionante? ¿Un desafío? ¿Frustrante?

-Todo eso y mucho más varias veces al día. Pero tampoco debemos generalizar, hay tantos comportamientos y personalidades como niños con alta capacidad, algunos incluso no suelen dar problemas por lo menos hasta la adolescencia. Sin embargo, es bien cierto que la mayoría de los padres están desconcertados y se sienten muy impotentes a la hora de educarles porque nada de lo que funciona con los niños normotípicos, parece funcionar con ellos y porque hay variables comunes a casi todos ellos que vuelven muy agotadora la rutina: cuestionan todo, no escuchan las instrucciones, los niveles de distracción alcanzan proporciones dantescas, se niegan a hacer las tareas monótonas y repetitivas, les cuesta una barbaridad automatizar rutinas tales como vestirse, lavarse los dientes, comer sin levantarse cien veces o tirarse encima el plato de comida, nunca se cansan, se mueven a toda hora y por todas partes, les molestan muchos tejidos de la ropa o los zapatos o los calcetines o la textura del puré, si se aburren se vuelven disruptivos, en cambio si se motivan con algo nada puede sacarles de ahí, los cambios de planes, los ataques de frustración o de ira... pueden llegar a hacer la vida familiar muy poco amable, por usar un eufemismo.

-¿Están todos los padres preparados para ello? ¿Cómo prepararse?

-La pregunta es: ¿estamos todos los padres preparados para educar? Educar es con mucho la tarea más compleja que vamos a realizar en nuestra vida, la de mayor impacto, aunque seamos grandes inventores, científicos, cirujanos, etc... la influencia de cómo eduquemos a nuestros hijos va a determinar en gran medida en qué tipo de ser humano se convertirán ellos. Para lo cual, no sólo no hay manual de instrucciones, sino que la mayoría de nosotros llegamos a la maternidad o paternidad con una mochila bien cargada en la espalda que pesa y cansa y que no nos permite educar de forma más libre y adaptada a la realidad que les ha tocado vivir. Si además de todo ello, sumamos una diferencia, la que sea, por defecto, por exceso , por trastorno o por enfermedad... la dificultad obviamente se eleva, y en el caso de los que somos padres de niños superdotados, además no contamos con unos mínimos de comprensión social, se nos niegan las ayudas, no se nos facilitan los apoyos que nuestros hijos necesitan, se nos mira con recelo. Muchos padres no se atreven a consultar por un falso sentido de vergüenza o vanidad... “ qué van a pensar de mi si digo que creo que mi hijo es superdotado”, todavía hay un estigma, una mirada entre condescendiente e irónica hacia los padres con hijos superdotados y una sociedad que no sólo los ignora, sino que hace apología de su ignorancia relegándoles o peor aún etiquetándoles con diagnósticos psiquiátricos,

Nuestros hijos sólo nos tienen a nosotros, sus padres. Así que nuestra responsabilidad pasa por prepararnos lo mejor posible, por conocerles, por acompañarles y por tratar por todos los medios a nuestro alcance de ofrecerles un modelo educativo lo más alineado posible con su necesidad a la vez que vamos abriendo caminos en la sociedad para lograr que tengan el lugar que merecen, no por superdotados sino por niños.

Psicología Ceibe, con Olga Carmona y Alejandro Busto Castelli están especializados en cursos para docentes y padres con alumnos/hijos con altas Capacidades donde desde su experiencia como padres de dos niños así y como profesionales, ayudan a padres y profesores a conseguir grandes resultados para evitar el tan temido fracaso escolar.