Ernesto Neyra: “Jamás le he puesto a Lely la mano encima”

El bailarín confiesa en exclusiva para LA RAZÓN que “no soy un maltratador” y que demostrará ante los tribunales que su ex mujer y madre de sus hijos, Lely Céspedes, miente

Catorce años después de su separación matrimonial, Ernesto Neyra y Lely Céspedes mantienen una lucha judicial que acabó con el primero en prisión y con la segunda lanzando graves acusaciones contra el padre de sus tres hijos en televisión. Neyra se califica a sí mismo como «un buscavidas, un superviviente que trabaja como freelance en el mundo inmobiliario. No pienso consentir que mi ex mujer diga de mí cosas que son falsas. Mi honor tiene que ser subsanado y voy a emprender las acciones legales que hagan falta porque esa mujer miente vilmente. Ha pronunciado muchas mentiras. y No estoy dispuesto a consentirlo...

–¿Cómo está la situación?

–Voy a ser sincero. En su momento, y cuando mi situación económica empeoró, tenía que haber pedido una revisión de medidas y no lo hice. Y ella, en lugar de entender la dura situación y que no me era posible pagar la totalidad mensual de la pensión, hizo lo imposible para que me metieran en la cárcel. Mientras yo estaba preso, esta mujer ha ido a televisión para atacarme y contar falsedades sobre mi persona. Fue un ensañamiento sin escrúpulos, incluso me ha calificado de mal padre cuando sabe perfectamente que el gran amor de mi vida son mis hijos. Mi pena es que ellos hayan tenido que sufrir mi infernal situación.

–¿Cómo reaccionaron al saber que estaba preso?

–Yo no he querido hablarles mal de Lely, porque la respeto como madre que es de nuestros hijos, lo que no le consiento es que diga que soy un mal padre... porque mis hijos me adoran. Son niños de 17, 15 y 14 años y se dan cuenta de todo, nuestra relación es de inmenso cariño y no me reprochan nada... Y me duele muchísimo esta situación por ellos. Es evidente que lo están pasando muy mal. Ahora estamos pasando unos días en la playa y somos uña y carne. Esa mujer no conseguirá nunca quitarme el cariño de mis hijos.

–¿Ellos qué le comentan sobre sus graves diferencias con su madre?

–No hace falta hablar, el movimiento se demuestra andando, y ven lo que hay. Con mi actitud de cariño hacia los tres lo digo todo. Son muy especiales, muy buena gente, tienen un gran corazón.

Sin dinero para comer

–Pero Lely le acusa de tenerlos abandonados.

–Son ganas de hacer daño, desde que nos separamos he ido a por mis hijos respetando siempre el régimen de visitas, cosa que ella nunca respetó porque, según el convenio judicial, tenía que recogerlos en Sevilla y no lo hacía. Jamás la denuncié por ello. Yo nunca he dejado abandonados a mis hijos, sería incapaz de obrar así. Estuve pagando mientras pude mil doscientos euros al mes de la pensión, más otros gastos adicionales, pero llegó un día en que no los tenía. Hay momentos en los que le pagaba y no me quedaba dinero para comer. Mi prioridad siempre son mis hijos. Gracias a las ayudas de mi familia y mis amigos pude salir adelante. No tengo nada mío, la casa la compré cuando vivía momentos más desahogados y me reventaba los pies bailando en los escenarios.

–Lely asegura que va a ir a por todas contra usted.

–Ya no puede ir a por más, bastante daño me está causando. El que irá a por todas seré yo.

–En una entrevista en agosto en el programa «Viva la vida», su ex pareja volvía a acusarle de maltratador: «Y me da igual que me denuncie. Que lo haga ahora». A lo que la presentadora le recordó que «tenemos que decir que cuando le denunciaste por maltrato perdiste el juicio». No ceja en su empeño de seguir acusándole…

–No soy un maltratador, no le puse la mano encima en la vida. Hay una sentencia en su contra en este sentido donde se afirma que la única prueba que presenta la demandante era una foto de un ojo que no sabemos si es el suyo y que parece ser pintado. Nada más. Y me acusa de maltrato, hay que que ser mala persona y tener mucha maldad.

Un preso querido

–Resuma sus diecinueve días en el centro penitenciario. ¿Fue una experiencia traumática?

–En primer lugar, no pasé el menor miedo ni situaciones peligrosas. Mantuve una relación cordial tanto con los funcionarios como con los educadores, los psicólogos y los presos de mi módulo. Los mismos internos, al contarles mi situación, se pusieron de mi parte. Todos me mostraron el máximo respeto. Y es de bien nacido ser agradecido por el trato que recibí de todos los que se encontraban allí, en el centro penitenciario de Huelva. Gracias a Dios, tengo también un gran abogado, Ricardo Corzo, que se ha volcado plenamente en mi caso.

–Imagino que existirá un daño psicológico.

–Estoy muy bien, me siento más libre que antes. Ni tengo angustias, ni crisis de ansiedad, ni depresión a pesar de que llevo catorce años luchando judicialmente contra esta mujer. Primero, por la denuncia de malos tratos, luego por lo de las pensiones... Algún día se conocerá, por fin, la verdad de esta señora.

El ex bailarín aclara que «se ha mentido hasta en la cantidad que pagué para salir libre. Fueron cinco mil cuatrocientos euros para esa señora y mil ochocientos de multa, que me han prestado y tengo que devolver... Publicaron también que le debía cincuenta y dos mil, después que doce mil, y la realidad es la que estoy aclarando».

–¿Cuál es ahora mismo su situación económica?

–Se definiría con una palabra: sobrevivir. Soy rico en amistades, pero no en dinero.

–¿Y Lely está tan mal como aparenta?

–Me consta que su nivel de vida no se corresponde con lo que cuenta.

–¿Por qué se odian tanto usted y su ex? ¿Cómo se ha llegado a este extremo?

–Yo no la odio, pero ella ha hecho de esta situación un negocio. Llegó hasta a decir que me ha sacado de prisión... Habrá sido un juez, ¿no? Y porque he pagado un dinero. Me puso una demanda por lo penal para hacer más daño.

–¿De qué vive usted ahora, cómo se gana la vida?

–Estoy metido en asuntos inmobiliarios... Por libre, sin un trabajo fijo. Me busco las lentejas como puedo. Soy un buscavidas. Salgo a la calle, que es de donde se saca el dinero.

–¿Se le ha pasado por la cabeza solicitar en un juzgado la guardia y custodia de sus hijos para vivir juntos?

–Me encantaría, pero tienen hecha su vida en Málaga, sus colegios, sus amigos, sus novias. No quiero hacerles daño cambiándoles la vida radicalmente. El otro día, dos de ellos me dijeron que si hay un nuevo confinamiento lo querían pasar a mi lado, con eso lo digo todo. Me causa risa y estupor que su madre mienta contando que no me quieren. Esas mentiras causan mucho daño. Son crueles. No se pueden decir ese tipo de barbaridades.

–¿No existe alguna posibilidad de llegar a un acuerdo válido por el bien de los niños?

–¿A qué acuerdo se puede llegar con una persona que va contra ti de mala fe? Tal y como están las cosas lo veo bastante difícil.