Agatha, sus luces, sus sombras y el robo del furgón

Protagonista en las últimas semanas no solo en un programa de TV si no por el robo de su colección de invierno

Agatha Ruiz de la Prada se ha convertido en la mujer de moda. Su rostro ocupa las portadas de revistas, aparece en los programas más dispares de televisión, colabora en espacios de radio y lo último ha sido un documental sobre su vida y milagros. El miércoles pasado aparecía envuelta en uno de sus diseños con cola de volantes junto a Boris Izaguirre en “Lazos de Sangre” que también se agatizo para esa noche.

La evolución de su ropa va pareja a su vida. Antes su marca representaba la excentricidad. Mujeres que lucían en la pasarela vestidos de espirales, de globo, de cupcakes , de huevos fritos o jardines floridos andantes. Todo era posible en su mundo que con el tiempo evolucionó a lo que es ahora y donde el corazón es la marca de la casa. No hay superficie en la que ella no pueda plasmar sus creaciones. Desde coches a contenedores, suelos, electrodomésticos, material escolar, ropa para mascotas y cualquier cosa que podamos imaginar. Esta temporada se va a volcar en la ropa infantil después de la tragedia que ha supuesto el robo de toda su colección de otoño invierno. El viernes pasado el conductor tenían que entregar el pedido en su tienda de la calle de Serrano que desapareció en el traslado de Portugal a Madrid. Treinta y cinco cajas con más de dos mil prendas que se han evaporado. No confía en recuperar el material y cree que lo más probable es que acabe en mercadillos y venta de saldos. Por eso ha lanzado un mensaje para pedir solidaridad.

“Si veis mi ropa en puestos de la calle por dos euros no lo compréis. Será la que me han robado. Aún estoy en shock y me cuesta creer lo que me ha sucedido. Estaba tan contenta después del confinamiento y ahora me encuentro con esto. La verdad es que todo es muy raro y cada vez estoy más convencida que los ladrones sabían perfectamente lo que había en el camión. Iban a tiro hecho y ahora tengo más dudas con las explicaciones que me dio el transportista que ha cambiado las versiones varias veces. Nos llamó llorando como una magdalena y yo que era la perjudicada no lo hice. Todo el asunto ya lo llevan los abogados y no quiero dejar de agradecer a la policía su dedicación”.

El robo del furgón se ha convertido en un capítulo más en la vida de esta mujer multitareas capaz de dar la vuelta a sus emociones cuando el destino se pone en contra, como ahora. Durante la pandemia lo paso mal. Se instaló en su casa de campo y desde allí sentía como su trabajo, sus desfiles, su frenética actividad se paralizaban igual que el mundo

“Lo peor fue la primera semana de confinamiento. Casi me muero, me quedé traspuesta ¿cómo que me tengo que quedar en casa? ¿y mi empresa? ¿y la gente que trabaja para mí?. Después ya me preocupe por la salud y la supervivencia. Hice un pequeño ERTE y que Cósima se fuera a Londres a estudiar me ha venido muy bien porque la he dado de baja”.

Antes del que se decretará la pandemia su amiga Olivia Herbosch le presento a Luis Gasset, un alto directivo de Ansorena, viudo y con dos hijas veinteañeras. Nunca pensó que de esa primera cita hubiera correspondencia. La hubo. Como en los noviazgos antiguos y por aquello del confinamiento su relación no era presencial sino epistolar. Primero con whatsapp y a continuación verbal a través del teléfono. Hubo una especie de cortocircuito cuando Luis dejó de enviar mensajes “Me agobie mucho y pensé, nada otra historia que acaba”. Resulta que Luis Gasset estaba ingresado en el hospital por coronavirus y en una situación bastante crítica. Una vez supero el peligro retomo su historia de amor con Agatha a la que define como la persona que “vive 25 horas al día durante trece meses del año”. El novio la sorprendió en el programa de TVE apareciendo con un enorme ramo de rosas. Agatha que en contra de lo que pueda parecer es una mujer tímida no esperaba la aparición estelar de su novio y quiso liquidar el encuentro lo antes posible.

Antes de Luis estuvo Luis Miguel Rodríguez, dueño de Desguaces la Torre. Eran la extraña pareja que se acoplaron por el magnetismo que da el ser la cara y la cruz, el agua y el aceite. Al empresario le debe el haber superado la separación de Pedro J Ramírez que una mañana tras treinta años de convivencia le dijo a la hora del desayuno “Tenemos que hablar, quiero ser feliz”. Esa búsqueda de la prosperidad afectiva ya la tenía asegurada con la abogada Cruz Sánchez Lara con la que se casaría. Agatha reacciono rápido y le mando a buscar esa felicidad dedicándoles los adjetivos propios de la situación. Le puso las maletas en la puerta. A partir de ese momento paso a ser el innombrable. No hubo problema con la separación patrimonial y como sucede cuando una de las partes tiene cierto cargo de conciencia (en este caso el periodista) los acuerdos de divorcio favorecieron a la diseñadora que le dijo: “Me quedo con esta casa, con la de Palma y la de Paris y tú la de Londres”. Reconocía que no hizo falta ninguna negociación. En poco tiempo se convirtió en single y se hizo visible

“No hay cosa más alucinante que ser una mujer divorciada porque te ayuda todo el mundo. Yo antes tenía miedo y a muchas cosas decía que no. Había heredado todo los enemigos infinitos del innombrable y ahora o pasan de mi o me ayudan. El 2016 fue muy duro y dio la vuelta a la tortilla en cuanto me convencí que no podía deprimirme. Me he encontrado con personas que me agradecen la imagen que doy, que después de un divorcio complicado se puede ser muy feliz. Y además adelgace diez kilos. Antes me pasaba la vida trabajando. Nunca había mirado a un tío y aprendía a ligar”. Le hacía gracia que entre sus seguidores más jóvenes la consideraran un “icono sexual”.

Presume de tener buenos y grandes amigos. En el documental apareció Francisco Rivera amistad de última hornada y que suele instalarse con su mujer Lourdes Montes en la casa colorista de la diseñadora cuando viajan a Madrid. En cambio lo que resultó llamativo por lo excepcional fue la entrevista en pleno desguace de Luismi Rodríguez. El reciclador que así lo bautizó la diseñadora y en cuyo ADN no figura el gen de la fidelidad la llevo a Parla donde tiene su casa de y la empresa. Un escenario desconocido que para Agatha era el más allá. Después de noches y madrugadas de pasión compartían en un bar de la zona café con churros. Las amigas pijas estaban horrorizadas y nunca vieron con buenos ojos la relación de la “extraña pareja”. La empresaria (como siempre) hizo lo contrario de lo que la decían. Incluida su hija Cósima que llegó a tener cariño al empresario. La famosa frase “te lo volverá a hacer” referido a la infidelidad fue una constante en el entorno de Ruiz de la Prada desde que la diseñadora apareció por primera vez con la ex pareja de Carmen Martínez Bordiu. Y la realidad nada tenía que ver con la injusta aseveración. Por primera vez Luismi fue fiel.

La vida de la diseñadora con sus luces y sus sombras estuvo marcada por unos padres peculiares “mi madre no sabía gestionar su vida, fue poco cariñosa con sus hijos y en vez de unirnos nos desunió. A mi padre le gustaban demasiado las señoras lo que hizo que fuera un padre catastrófico. Descubrí que tenía una hermana cuando murió hace cinco años y la verdad no me extraño. Se llama Rachel, es arquitecta y dicen que se parece mucho a mi”. Los hijos supieron de ella porque formó parte de la herencia paterna.

Agatha es ahora un referente. Y no sólo por sus propuestas sino también por su perfil público. Entrevistas para medios internacionales, amadrina actos que tenían poca visibilidad, saluda desde una carroza para festejar el Día del Orgullo Gay, sube el share de programas a los que acude, tiene tiempo para diseñar la caratula del disco de sus amigos Chaitos&Palosanto y vuelve a su rutina viajera. Su primer destino Paris, después Milán y si la restricciones sanitarias lo permiten Nueva York.