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Albert Rivera quiere ser papá

La alegría pública de arrimadas tras el anuncio de su embarazo contrasta con el voto de silencio que no perdonan Malú y el líder de Ciudadanos.

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Poco tiempo después de que Ana Rosa Quintana anunciara en su programa que Inés Arrimadas iba a ser madre, su partido colocaba un gigantesco cartel felicitándola por la nueva etapa que inicia en su vida privada. Una muestra pública de felicidad que contrasta con el hermetismo con el que Rivera lleva su relación con Malú. En la pantalla que decora la fachada de la sede naranja aparecían dos emoticonos y encima, la leyenda «Felicidades, Inés». Así empezaba una sutil campaña donde el estado de la portavoz de Cs ocupaba más titulares y comentarios en tertulias que cualquier otro acto relacionado con las elecciones. Hasta Rufián, el «látigo que no cesa», salía en su defensa por los comentarios desafortunados, maliciosos e insultantes dirigidos a la maternidad de su adversaria política. Un detalle que enfureció a los suyos, que cargaron contra él. Nunca en el mundo político un embarazo dio tanto de sí. Ni el de Susana Díaz ni el de Begoña Villacís. Quizá el tercer hijo de Irene Montero tuvo más interés, pero, en general, a las maternidades no se les ha dado repercusión. Ahora parece que las cosas han cambiado y este nuevo estado puede servir como aliciente. La propia Inés explicaba que le hubiera gustado que la noticia no se conociera en este momento, pero una vez que ya es público, no le importa hablar del tema. Para empezar, asegura que «la maternidad no es una enfermedad, y por lo tanto voy a seguir haciendo mi vida. Estoy muy contenta. Creo que es importante que se vea que se puede seguir haciendo el trabajo y tener hijos. La visibilidad siempre es buena en este tipo de cosas y más cuando se habla tanto de conciliación familiar». Estas eran las respuestas de la portavoz naranja ante su nuevo estado, algo que choca con la manera en la que se ha tratado este tema hasta ahora. Desde el propio partido hay una cara y una cruz. Unos consideran que esta publicidad es buena y otros piensan que la intimidad tiene que estar alejada de los intereses de campaña. Con la felicitación pública de su jefe de filas. A Albert Rivera solo le faltó dedicar a su colega de partido la famosa canción que cantaban a duo Macnamara y Almodóvar en 1983: «Voy a ser mamá, voy a tener un bebé». En realidad, su enhorabuena a través de Twitter no se alejaba mucho del tema musical. Podía incluso haberlo escrito Tamara Falcó por lo emotivo (y hasta un poco cursi) de la dedicatoria : «Ya verás como ser mamá es la mejor experiencia de tu vida...». Y abría el mensaje con un «vas a ser mamá, vais a ser papas».

Hermetismo total

Tanta euforia choca con el hermetismo con el que Rivera lleva su noviazgo con Malú. Hay un pacto de silencio y nadie en el partido se sale del guión marcado por el líder. Tanto es así que incluso desde el departamento de Prensa se ponen en contacto con periodistas para que no se toque el tema de la pareja de moda. Piden discreción y que no se fabule sobre informaciones que son solo rumores. El problema surge al preguntar por lo que ellos consideran privacidad de Rivera y recibir por respuesta el «no sabe, no contesta». No se sabe si viven juntos, si cada uno en su casa o si Malú ha comprado un chalé en una urbanización cercana a Madrid y son ya una unidad familiar. Un conocido asesor de imagen recuerda que Suárez se ganó el voto de las mujeres al aparecer con toda su familia en un reportaje espléndido en «Hola». Felipe González se apuntó a ese nuevo tipo informativo de dar a conocer la intimidad porque Julio Feo, su mano derecha, le aconsejó que mostrara la parcela familiar. Unas veces en las vacaciones en Doñana acompañado de Carmen Romero y sus tres hijos, otras en el propio palacio de la Moncloa y hasta jugando con María, su niña preciosa. Los siguientes presidentes mantuvieron ese compromiso mediático. Antes, Calvo Sotelo, que no era la alegría de la huerta, se dejó fotografiar con los suyos. Aznar organizo por todo lo alto la boda de su única hija, Ana, con Alejandro Agag. Más o menos, esa era la radiografía mediática que los asesores aconsejaban a sus jefes y que ahora en Cs funciona de otra manera. Desde hace unas semanas el rumor (que dicen es la antesala de la noticia) está en la calle. ¿Hay embarazo a la vista? ¿Habrá que cantar la canción de Macnamara al líder? La campaña por el liderazgo del Gobierno de España ha comenzado y seguimos sin saber si el embarazo de Malú es realidad o ficción. Lo que es seguro es que es una de las artistas más queridas por el público que, de paso, también estaría a favor de que se convirtiera en segunda dama. La primera es la Reina Letizia.