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América, la madre de Alaska, en su 90 cumpleaños: “Solo me falta ser rica”

Con cuatro matrimonios a la espalda, América desvela que tiene un novio en Gijón, Dionisio, y que es “de derechas”.

América tiene cuatro matrimonios a la espalda
América tiene cuatro matrimonios a la espalda

Con cuatro matrimonios a la espalda, América desvela que tiene un novio en Gijón, Dionisio, y que es “de derechas”.

La sociedad madrileña se repone pero aún se hacen cruces. El personal todavía no digirió el encarcelamiento –menos mal que corto, una sola noche– del caballeroso Carlos Falcó tras perder el tipo y pelearse a voz en grito con la de turno. Apena ver así a un señor tan señor. Comentan, ensalzan , suponen, descalifican, posicionan y desbordan la imaginación suponiendo qué pasó para tal descalabro público. «¿Qué pensará de esta degradación la Preysler siempre en su lugar tan fina y elegante?», dicen enrojeciendo de rabia y pena?

Situación vergonzosa difícil de pelar, superar, olvidar y justificar para un tan Grande de España. Y para su variopinta descendencia con Tamarita de mascaron de proa. No la llamé pensando que era mejor, no sabría qué decirle. El caso da la razón al desapego que los hijastros tenían hacia su madrastra. Mejor noticia es la de América Jova Godoy, madre de Alaska. Tuvo una doble conmemoración, cada día no se cumplen 90 años. Y menos con su estado físico y mental bien simbolizado en un anillo con dos alianzas entrecruzadas con las que América jugaba incesantemente. Parecen inspiración, fuerza y desfogue. Son de brillantes blancos y negros y destacaron en el «happy» que los periodistas de la peña IV Poder le ofrecimos en nuestra sede de Casa Lucio, ya más personaje que cocinero, que el 24 de junio presentará sus memorias en el Campo del Atletic.

Las joyas de Cuba

De América impacta su enorme jovialidad. Llamó la atención, pues nunca pasa desapercibida e incluso es prudente a la hora del «remenber»:

–El anillo es un regalo de los joyeros Suárez. Yo no soy de ponerme muchas cosas y casi todas mis joyas –que las tenía y buenas– no pude sacarlas de Cuba. Nunca hice nada por Fidel. Luego vivimos l7 años en México y mi marido me dejó porque me negué a cambiarme de país. Hace cuatro años volví a la isla y no los reconocí. Ya no tienen nada que ver con nosotros. Son gente de otro planeta.

–¿Encarriló, guió y tuteló la carrera de Olvido?

Que va. Nunca le dije qué hagas o qué no hagas. Todo es cosa suya y ahora, no puede tan llena de conciertos. Con Olvidito más que vernos nos hablamos por teléfono. Menos mal que abandonó la idea de ser bailarina porque bailaba francamente mal. Le faltan gracia y ritmo. Nunca me dio mucho que hacer; piensa que tenía once años la primera vez que se fue de mi lado. No pensó ser artista, todo le daba vergüenza. Pues ahí la tienes.

–Noventa años que no aparenta, lúcida y con ganas de juerga y ¿feliz?

–Solo me falta ser rica, algo ya mas difícil que imposible, tener un yate y un avión pequeño.

–Cuatro matrimonios. Ahora que parece tener un novio, o mas bien ilusión, en Gijón, ¿dispuesta a empezar?

–A mi edad ya no se tienen ganas de enredos. El chico existe, nos conocemos hace 40 años y se llama Dionisio. Vive en Gijón el pobrecito. Mi único novio de verdad fue Mario que era un loco como yo. Ahora solo echo de menos no haber tenido un nieto. Y haber seguido cantando como cuando era niña y cantante infantil.

Añade como remate que votaré «y soy de derechas y católica no practicante. No me gustan las iglesias y menos aún los curas», asegura y añade que nunca votó por Fidel.

–Con sus 90 hermosos y vividos, ¿a qué le teme?.

–A nada. Ni siquiera a la muerte que te permite descansar. Supone un alivio. Morir es tan importante como vivir.