Fútbol

El drama de Luis Enrique

El ex futbolista Julio Alberto Moreno, amigo del asturiano, confiesa a LA RAZÓN: «No podía quedarse teniendo en casa un problema mayor»

El ex seleccionador, en una imagen con su familia, a la que adora
El ex seleccionador, en una imagen con su familia, a la que adora

Tres meses después de abandonar la Roja «por motivos familiares de fuerza mayor», el ex seleccionador nacional (49) presentó el pasado miércoles su renuncia sin desvelar la causa.

La hija pequeña de Luis Enrique Martínez, Xana Martínez, ha fallecido este jueves a los nueve años de edad después de sufir un osteosarcoma durante los últimos cinco meses.

Luis Enrique, que dejó la selección española el pasado mes de junio, confirmó la noticia a través de un comunicado. "Nuestra hija Xana ha fallecido esta tarde a la edad de 9 años, después de luchar durante 5 intensos meses contra un osteosarcoma". "Te echaremos mucho de menos pero te recordaremos cada día de nuestras vida", escribió el técnico asturiano.

Todo comenzó el 26 de marzo de 2019. Cuatro de la mañana. Luis Enrique (Gijón, 1970) abandona el hotel de concentración de la Selección en La Valeta (Malta) para coger un avión privado, fletado por la Federación, rumbo a Barcelona para trasladarle con urgencia a la Ciudad Condal. La situación parece grave. Le acompaña y arropa Joaquín Valdés, psicólogo de La Roja.

«Desde la Real Federación Española de Fútbol queremos informar de la ausencia de nuestro seleccionador nacional, Luis Enrique Martínez, en el partido que se disputará esta noche por motivos familiares de fuerza mayor. Rogamos discreción y respeto a su intimidad», rezaba entonces el primer comunicado. «Jamás hemos vivido un día peor», cuentan los periodistas que cubrían ese segundo encuentro de clasificación para la Eurocopa de 2020.

Inmediatamente, se instauró la ley del silencio, que ni siquiera la Prensa se atrevió a transgredir. Solo la interrumpió el capitán, Sergio Ramos, para añadir cariño pero también preocupación a esas inquietantes primeras horas, vía instagram: «Míster, sentimos muchísimo la noticia. Esperamos que todo salga lo mejor posible. Que sepas que el equipo está contigo a muerte y hoy dará la cara para conseguir una buena victoria. La familia es sagrada. Mucha fuerza y ánimo».

Ochenta y cuatro días después, el técnico asturiano, casado con Elena Cullel hace 22 años y con tres hijos, Pacho (20), Sira (18) y Xana (8), despejaba por carta la primera de las incógnitas de estos tres meses: su continuidad. «Debido a los motivos que me impidieron desarrollar con normalidad mis funciones como seleccionador desde el pasado mes de marzo y que continúan a día de hoy, he decidido dejar dicho cargo. Todo mi agradecimiento a los responsables de la RFEF por la confianza y la comprensión mostrada. Agradecer especialmente a todas las personas que formaron parte del staff y a los jugadores por su profesionalidad. Sin olvidarme de los medios de comunicación por vuestra discreción y respeto por la situación. Gracias a todos». «Motivos» y «continúan a día de hoy». Una dimisión y seis palabras que mantenían la incógnita de su precipitado adiós.

¿Por qué tanto misterio sobre la marcha de Luis Enrique? ¿Cómo está realmente el asturiano?

Su entorno se pronuncia

Julio Alberto Moreno (Candás, 1958), ex jugador del FC Barcelona y amigo de «Lucho», obvia la primera cuestión y confiesa: «Luis Enrique emocionalmente está muy muy tocado. Le conozco muchísimo y eso que estos días no coge mucho el teléfono ni responde a la mayoría de los mensajes, pero sé que está muy afectado». Sobre la inesperada marcha al frente de La Roja, Julio destaca: «Lo más importante es la decisión que Luis toma en cuanto conoce ese grave asunto familiar: dejar la Selección y renunciar a un contrato y todo lo demás, como la indemnización, etc... Pero yo sé desde siempre que para él lo primero es la familia. Luis ha sido un 10 siempre, como jugador pero aún más como persona, y aquí lo ha vuelto a demostrar». Frente a la aversión que parece generar entre algunos colegas del medio, Julio nos ofrece la versión original: «En el fútbol todos le adoran, porque lo que se ha visto ahora es solo una parte de la grandeza de Luis. Es una persona cercana, buena, comprometida. Si a veces responde mal a la Prensa es porque le sale la vena asturiana. Pero lo que él ha hecho, dejarlo todo, no lo hace nadie, ni en el deporte ni en la política. Luis sabía que no podía quedarse teniendo en casa un problema mayor». Julio prefiere no entrar en más detalles pero sí se despide con un deseo en voz alta : «La familia del fútbol siempre ha estado muy unida. Yo le pedí un favor cuando todavía era entrenador del FC Barcelona y estuve trabajando a su lado dos meses. Desayunando juntos y compartiendo muchas cosas. Soy muy católico, voy a misa y rezo día y noche para que todo salga bien. Sé que él ahora mismo está buscando por todo el mundo un lugar donde tengan la solución. Y, si existe, la va a encontrar».

Viaje a Estados Unidos

Acierta Julio. Así me lo corroboran varios compañeros ligados al deporte rey, a los que preguntarles por el temperamental gijonés hoy es meter el dedo en la llaga: «Por lo que sabemos está en Estados Unidos. No le veréis por Barcelona, pese a que en algún momento en estos meses su equipo sí se ha desplazado hasta allí para despachar con él –me confiesa uno de los periodistas que más le conoce y que no se quiere identificar–. La Federación quiso mantenerle pero lo lógico era que dejara todo para dedicarse a...». El interrogante no es tal. Todos lo saben –lo sabemos– pero «hay un pacto para no contarlo y no marearle». «No es la primera vez que lo deja todo por los suyos», comenta otro colega. «Acuérdate de cuando se fue de Italia por las amenazas». Fue hace ocho años. En 2012. El técnico no estaba obteniendo los resultados esperados al frente de la Roma y los «tifossi», los ultras de la ciudad del Tíber, ampliaron a su mujer y sus hijos las amenazas que llevaban meses vertiendo contra él. «Estaba viviendo un sueño al pasar del Barça B al fútbol internacional pero no podía consentir que ellos tuvieran problemas o que a su hijo le afectaran en el colegio los resultados que él obtuviera en el campo», rememoran otros. Y se marchó. Luego sufrió la distancia de los suyos durante su año al frente del Celta de Vigo, que compensó con presencia y éxitos en sus cuatro entregas con el FC Barcelona. Hasta que La Roja le recuperó para el fútbol, el 19 julio de 2018, el asturiano se repartía entre su esposa Elena, sus tres hijos –una de las cuales, Sira, monta a caballo y tiene en su padre a su mayor «fan»–, y su devoción por el triatlón, pasión que comparte con su hermano Felipe. Por ellos, Luis cogió ese avión sin billete de vuelta. ¿Recuerdan el 9 de julio de 1994? Partido de cuartos de final del Mundial de Estados Unidos contra Italia. Perdemos 1-2. Minuto 93. Tassoti, defensa central romano, le propina un codazo en el área a nuestro «9», 62 veces internacional con La Roja. Le ha roto la nariz y el árbitro no pita penalti ante la indignación y el estupor patrio. El asturiano llora ensangrentado, señalando su lesión, y España lo hace con él. 25 años después, la herida del ex seleccionador vuelve a ser una pena nacional. Pero este partido sí lo vamos a ganar, Lucho.

UN TRIUNFADOR VOLCADO EN LA FAMILIA

«Luis Enrique es muy celoso de su vida personal», nos confiesan. Sin embargo, en los últimos años, el ex seleccionador ha dejado en las redes pistas sobre cuáles son sus afectos. Por encima de todas, están su mujer, Elena Cullel, y sus tres hijos: Lucho (20), Sira (18) y Xana (8). A Elena la conoció en 1996, tras fichar por el FC Barcelona, y se casaron un año después en la iglesia barcelonesa de Santa María del Mar. Ella es hija de Francec Cullel, un peletero muy conocido. Fue azafata de tierra y se acabó licenciando en Económicas. Hace un año, publicaba una foto de su boda con una declaración: «Hace 21 años y me sigue aguantando». Tras colgar las botas, en 2004, el asturiano se volcó en sus hijos mayores, hasta que llegó Xana, «su ojito derecho y a la que ha disfrutado más pues le ha pillado en la época de entrenador». El triatlón y los amigos ocupan el resto del tiempo de un hombre «peculiar, directo y diáfano».

TODOS PENDIENTES DE ÉL EN LA BODA DE SERGIO Y PILAR

«Cada victoria de la Selección también será tuya, míster. Todo nuestro apoyo y nuestro ánimo», escribía el pasado 19 de junio el capitán de La Roja tras conocer la marcha de Luis Enrique. Una vez más, el defensa del Real Madrid mostraba públicamente el apoyo que, según hemos podido saber desde LA RAZÓN, también ha explicitado en privado. De hecho, la delicada situación personal y familiar que atraviesa el asturiano fue uno de los temas de conversación en los corrillos de la boda de Sergio Ramos y Pilar Rubio. Según publica el portal Informalia, muchos de los asistentes conocieron por boca de algunos futbolistas los motivos de esta marcha, que este medio también conoce y no va a reproducir. También se adelantó durante el banquete que «Luis Enrique había puesto su cargo a disposición de la RFEF, pero Luis Rubiales (su presidente) le ha confirmado su confianza y quiere que permanezca aunque esté en Estados Unidos mucho tiempo», añade Informalia. Visto el desenlace, para Luis Enrique la familia está por encima del éxito profesional.