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Elsa Pataky: «La genética es una excusa para no hacer deporte»

Ha escrito «Intesidad Max» junto a su entrenador personal, que propone hábitos de vida saludables

Elsa Pataki
Elsa Pataki

Media mañana. A Elsa le sirven un sandwich. Se lo come sin hacer un registro serio de contenido. Eso le hace pensar a uno que no es de los adictos al deporte que pesan hasta la lechuga que ingieren. «Es cierto que si lo hubiese hecho yo, quizá hubiera variado algún ingrediente, pero está estupendo». La balanza se inclina más hacia el lado de la disciplina. Ésa parece ser la clave que ha hecho de Elsa Pataky una de las pocas actrices que saltaron el charco para quedarse. Y el secreto para descumplir años y mostrar un cuerpo diez. Con estas premisas ha visto la luz «Intensidad Max» (La Esfera de los libros), el libro que ha escrito junto con el entrenador personal Fernando Sartorius.

–¿Hay que seguir al pie de la letra el libro para tener el cuerpo de Elsa Pataky?

–El libro está enfocado a cambiar tus hábitos para que sean más sanos. Lo que más cuesta es dar el primer paso, inspirarte para empezar y luego mantenerse. Lo que está claro es que los milagros no existen y, quien piense con unas pastillas o una dieta mágica tu cuerpo va a cambiar de la noche a la mañana, se equivoca. Todos los días tienes que acostumbrarte a organizar una rutina tanto con tu alimentación como con el deporte. En el libro, tanto Fernando como yo hemos querido ser muy honestos con un único fin: apasionar a la gente hacia la vida sana y el deporte. Al final, cuando te enganchas, es muy difícil que lo dejes. Es más, hoy por hoy prefiero hacer deporte que salir de copas con mis amigos.

–Todo lo que merece la pena, requiere un esfuerzo...

–Todo lo bueno de la vida, diría yo. Cuando ves las imágenes del libro donde aparece mi cuerpo, no es fruto de un chasquido de dedos ni tampoco de un plan de 90 días. En absoluto. Yo llevo trabajando desde que tenía 17 años para mantenerme en forma. Pero aún viendo mis fotos, no me gustaría que la gente se comparara conmigo o con una «celebrity». Ahí es donde llega la verdadera frustración, en el no alcanzar el cuerpo de Giselle Bündchen o de Hugh Jackman. Cada uno tiene que buscar lo mejor de sí mismo y plantear las metas personales de cada uno desde lo que somos.

–Menciona la genética. Echarle la culpa al ADN es la excusa perfecta.

–Es una excusa muy buena la de pensar que la grasa se te acumula en un lugar determinado como si fuera una herencia. Me resisto a creerlo. Lo que ocurre es que somos incapaces de mantener una rutina.

–El mando de la tele siempre gana.

–Ahí está la clave, en salir de tu zona de confort, descubrir que puedes exigirte a ti mismo y superar el reto de mejorar tu cuerpo. Si esto lo cumples, pocas cosas se te pondrán por delante para superar otras metas y obstáculos de la vida cotidiana. De un día para otro no te haces 100 abdominales, pero todo es posible. Hay que olvidarse de la coletilla: «No tengo tiempo». Siempre puedes buscar media hora para correr o para hacer flexiones, aunque sea antes de dormir.

–Y aunque esté embarazado, como ha sido su caso...

–He continuado haciendo deporte durante mi embarazo adaptándolo a las circunstancias, con ejercicios básicos que permitan tonificar los músculos. Lo que no tiene sentido es no haber hecho nunca ejercicio y hacerlo cuando ya estás de cuatro o cinco meses. Con los mellizos me lo tomé con más tranquilidad porque era un embarazo de riesgo. Por eso me centré en el yoga, la natación y el pilates. Si no has hecho ejercicio antes, no te pongas cuando estás embarazada.

–Pero el deporte también tiene efecto rebote.

–Evidentemente si frenas en seco y cambias de hábitos de vida, tu cuerpo lo nota. Pero también es cierto que tiene memoria y, si por cualquier circunstancia, por ejemplo, una lesión, ganas peso, en el momento en el que retomas la actividad física, los resultados son más rápidos.

–Demos marcha atrás. Si hace quince años yo le digo que rodará en Hollywood, estará casada con uno de los hombres más atractivos del planeta y que tendrá tres hijos, ¿qué me diría?

–Que si es mi deseo, lo conseguiré. Y así ha sido. Siempre he sido de marcarme metas pequeñas para conseguir grandes cosas. No te puedes plantear dar saltos de gigante cuando no eres un gigante.

–Usted fue de avanzadilla a una generación que ha perdido el miedo a salir de España para buscar trabajo.

–Al principio te sientes muy solo, por eso es importante saber hacia dónde te quieres dirigir y qué es lo que estabas buscando cuando decidiste dar el paso de abandonar tu país. No hay que rendirse a las primeras de cambio. Creo que algo fundamental es no tener miedo a salir de casa en busca de un futuro. No hay que verlo como algo malo, sino como una invitación a buscar oportunidades. Ahora vivo en Londres y veo a tantos jóvenes buscando alternativas, formándose y teniendo iniciativas laborales que me genera una gran confianza en la capacidad que tendrán para generar futuro.