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Isabel Preysler cumple dieciocho, la Esteban enfadada y Alexandra Pereira... ¿Quién es Alexandra Pereira?

Un repaso irónico e ineludible a las portadas de esta semana

68 años, amigos. 68 años son los que tiene Isabel Preysler. 68. No puedo parar de decirlo. Pero es que estoy viendo la foto de esta señora, que podría ser tranquilamente mi abuela sin haber tenido mucha prisa por procrear, y no doy crédito. He tirado a la basura sillones de cuero con la piel menos curtida porque creía que ya no daban para más. He visto embutidos de Teruel más holgaditos. He comprado ropa de segunda mano con menos años en peor estado. Tiene la misma edad que Mercedes Milá, que Federico Jiménez Losantos, Phil Collins o Paco Lobatón. Voy a dejaros unos segundos asimilando esta información. ¿Ya? Da vértigo, ¿eh?

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Yo creo que llega un momento en que un cirujano plástico debería decir “paras tú o te paro yo”. Algún tipo de código deontológico debería evitar que, el día que te entierren, parezca que tus nietos están llorando a su hermana recauchutada hermana mayor. O, peor, que se les ha acabado de estropear el cyborg y les daba pena desmantelarlo y reciclar. De hecho, yo creo que no sonríe. Es que se ha quedado así. Porque supongo que las costuras van por detrás ¿no? Digo yo que harán el nudo en la nuca.

Lo que no podemos negar es que la ropa le queda estupenda. Y además se va a Alaska con Vargas-Llosa. Me encanta que en ¡HOLA! le llaman “su inseparable compañero en esta etapa de la vida”. En esta, no en otra. Claro, no se puede descartar que muera primero (esperemos que tarde, pero oye, a estas edades...) y a los dos días haya otro compañero inseparable de esa nueva etapa y les pille con el pie cambiado. En esta profesión hay que ser previsor y tenerlo todo atado.

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El perro es guapo, por cierto.

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Alejandro Sanz se nos separa y Paula Echevarría se nos casa. Lo primero nos lo cuenta en portada ¡HOLA! y lo segundo, Lecturas. Mira, bien. Las gallinas que entran por las que salen. El cosmos se mantiene equilibrado en lo que a relaciones se refiere. Y esto es todo lo que me interesa este tema.

Mira, ahí vienen mis aceitunas y mi segundo vermú. Que me gusta a mí un miércoles. Y encima hoy el camarero es guapo. Debe ser mi día de suerte.

Me viene de fábula, además, para ponerme con Lecturas, que trae en portada a Belén Esteban. La princesa del pueblo (¿todavía es la princesa del pueblo?) aparece en la portada de la revista con un look muy Benidorm, cuatro de la tarde, no me apetece bajar a la calle pero como voy que total no me va a ver nadie a la hora de la siesta. Está muy bien elegido ese outfit estival porque es muy de salir a la fresca a depellejar a la vecina. Que al final es lo que ha venido a hacer la de San Blas. A la Esteban no le ha gustado nada el trato especial que, según ella, le han dado a la tonadillera. Y como lo siente, lo dice. Me encanta decir “la tonadillera”. Y, ahora que lo pienso, “la princesa del pueblo” contra “la tonadillera de la isla” podría ser perfectamente una pelea de lucha libre mexicana. Me pregunto qué sería de la Esteban si nadie entrara al trapo de sus berrinches. De verdad que, como fenómeno sociológico, lo de Belén Esteban me parece el rollete con penalti mejor amortizado de la historia. Menos mal que no he escrito esto.

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Por cierto, acabo de descubrir, porque lo he “googleado”, quién es Alexandra Pereira. Mira, en serio, me gustaría sugerir desde esta humilde columna que ¡HOLA! Haga una sección para influencers, instagramers y soplagaiters, a modo de las páginas con los resultados de tercera regional en el centro de la revista, para que yo pueda saltarme esas páginas (sería ya perfecto que fueran de un color diferente, pero no quiero abusar) y leer directamente sobre famosos comilfó. No de los de chichinabo. Como cuando leo el periódico y me salto los deportes. Pues igual. Que es que de verdad, me tenéis loca con el google abierto todo el rato para ver quién es Alexandra Pereira que se nos casa, o Dakota, que se le murió un hermano. Por favor, organización. Que hay gente que sufre. A mí, sin ir más lejos, se me acaba de caer un torrezno.

Por cierto, que Anabel Pantoja va a Gran Hermano VIP. Se me acaba de ocurrir (hoy no puedo parar de crear, estoy on fire) que acabaríamos antes si se hiciera “La Isla de los Pantoja”. Te llevas a Kiko, a Anabel, a Agustín, a La Tonadillera, a Chabelita, a Doña Ana. Que, por cierto, es más joven que Isabel Preysler. Ojo a este dato. Y luego podrían ir de visita Chelo García Cortés, María del Monte, Raquel Bollo... Belén Esteban comentando en plató. Y podríamos recuperar viejos documentos gráficos que hoy en día no podrían hacerse, tal y como está el patio. Como aquel mitiquísimo sketch de Martes y Trece en que Encarna Sánchez y la Pantoja llegaban a Mallorca. ¿Os acordáis cuando éramos menos gazmoños que ahora? No, en serio, escuchadme. Yo veo ahí varias temporadas.

Pero mejor no pido otro vermú.