Los ciclos de cuatro años de Cayetano

La Razón
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Desde que Cayetano llegó a mi barrio no ha podido pasar más desapercibido para propios y extraños. Salvo Isabel, mi portera, nadie se había percatado de su presencia. Primero me lo crucé caminando solo hacia su portal, frente a la Audiencia Nacional en la calle Prim. Ni el propio torero se imaginaba que por culpa de unas obras era ahora frente a su casa donde semana sí, semana también se concentran más de 100 periodistas y reporteros gráficos para ver entrar a lo más granado de nuestra sociedad: políticos, banqueros, actores porno, capos chinos..., el nido de amor con el tiempo se convirtió en desamor. Cosas de la vida.

Pero lo que más me ha llamado la atención es lo «cíclico» que es este Rivera Ordóñez. Todo le dura cuatro años. Las parejas, el matrimonio, las ganas de estudiar, de torear... son siempre ciclos de cuatro años. Le pasó con Blanca Romero tras su boda en San Pedro, Gijón. Antes le había pasado con sus estudios de cinematografía en los Estados Unidos. Cayetano debe de tener un problema de constancia y se dispersa.

Algunos amigos suyos aseguran que «él es más de dejarse llevar» y que «se cansa con el tiempo, se desmotiva». Pero el caso es que en dos ocasiones ha elegido a mujeres fuertes, de gran personalidad, hechas a sí mismas e incansables luchadoras. Blanca y Eva son así, y ha salido de la vida de las dos como imanes que se repelen. Con los toros le ocurrió lo mismo: en 2008 confirma su alternativa en Madrid. Durante cuatro años se arrima demasiado, como debe ser, y los toros no perdonan el roce. «Su hermano y Curro Vázquez hablaron con él: si seguía así se lo iban a llevar para siempre». ¿Por qué decidió dejar la profesión? ¿Se descentró? ¿Perdió el aliciente?

Con Eva González no andaban las cosas bien desde antes de verano. Será que el maestro nunca ha hecho ademán público de casarse o de querer convertirse en padre y tener un proyecto de futuro. A Cayetano se le veía apagado y triste en BlaBlaBla, restaurante que hace las veces de despensa, cocina americana y cuarto de estar para el torero. El hermano de Fran Rivera es y seguirá siendo un habitual del local salvo que entre en su vida, valga la paradoja, una auténtica «MasterChef», alguien que le cocine buenos platos. Ya por Halloween, que la cosa entre Cayetano y Eva no funcionaba era un secreto a voces entre clientes y vecinos de la calle Prim. Algunos hasta se sorprendieron al verles «aguantar» hasta la boda de Fran. Los de Ronda saben mucho del corazón roto de Cayetano. Pero nosotros, el resto de los mortales, no entendemos cómo una pareja así nos ha dejado sin boda del año, sin embarazo, sin familia de guapos de Armani y de Pasarela Cibeles. Nunca sabremos la verdad de esta ruptura de otoño. Ya nunca podremos verlos en una portada del «¡Hola!» juntos... ¡con lo bien que quedaban!