Los títulos que nunca tendrá Camila

¿Conseguirá la esposa de Carlos de Inglaterra superar a su suegro, que nunca ha recibido el título de rey? La intención de su marido es convertirla en consorte

Isabel II se ha convertido en uno de sus principales apoyos. Junto a ella, ha participado en numerosos actos oficiales
Isabel II se ha convertido en uno de sus principales apoyos. Junto a ella, ha participado en numerosos actos oficiales

¿Camila se convertirá en reina? La pregunta no deja de escucharse estos días en los pasillos de palacio y corrillos de Westminster. La mecha la prendió el mismo Buckingham. El anuncio de que el príncipe Carlos compartirá más responsabilidades con la monarca e incluso la representará con más asiduidad en actos públicos, se ha interpretado como la señal clara e inequívoca de que ha llegado el momento de allanar su camino hacia el trono. Era algo esperado. Desde el momento en que nació, Carlos ha estado llamado a ser rey. Pero, y ¿su mujer? En circunstancias normales la cuestión no levantaría tanta expectación, pero en el Reino Unido el escenario es muy distinto. Y es que plantearse si Camila será reina es plantearse si la que fue tercera persona en el matrimonio de Diana, la que durante tantos años fue enemiga de la amada princesa del pueblo, la mujer a la que las encuestas valoraban como más odiada, la que tantos problemas ha dado a Isabel II... se convertirá en reina. Y ahí está la clave. Hay que partir de la base de que, a diferencia de Lady Di, la esposa del heredero al trono no adquirió el título de princesa el día de su boda, en abril de 2005. Fue ella misma –se entiende que con el beneplácito de la monarca– la que prefirió quedarse con el título de duquesa de Cournualles. Los expertos ensalzaron ese gesto como signo de inteligencia. Por aquel entonces tan sólo el 32 por ciento de los británicos aprobaban aquel enlace, por lo que haber arrebatado el título de Princesa de Gales a la siempre amada e idealizada Diana habría sido una provocación innecesaria a jugar en su contra. Pero han pasado ya nueve años de todo aquello y la popularidad de Camila ha cambiado, y mucho. Es más, se puede decir que es un miembro de la familia real que incluso despierta cariño. Sobre todo, entre aquellos que la conocen en distancias cortas. ¿Significa entonces que los británicos están ya preparados para verla llevar la corona?

Cuestión de Estado

Los expertos consultados por LA RAZÓN aseguran que, desde hace tiempo, la intención de Clarence House –residencia oficial de Carlos– es que cuando éste acceda al trono, su esposa se convierta en princesa consorte. No sería extraño. El título del marido de Isabel II es su alteza real el príncipe Felipe, duque de Edimburgo. Jamás se le ha considerado rey. Sin embargo, los últimos rumores apuntan a que es el propio heredero el que quiere convertirla en reina consorte llegado el momento. En noviembre de 2010, durante una entrevista formal en la cadena estadounidense NBC, el presentador se lo preguntó sin tapujos y éste dijo: «Bueno, vamos a ver. Podría ser ¿no?». A principios del año pasado, la misma Camila volvió a dejar abierta tal posibilidad cuando, durante una visita oficial a un colegio de Primaria, un alumno le planteó: «¿Vas a ser la reina?». «Nunca se sabe», contestó riendo. Los periodistas se rindieron a los pies del joven reportero que, saltándose todo protocolo, puso encima de la mesa la cuestión que todo el mundo quiere saber.

Es tal el debate que se ha creado que hasta el mismo primer ministro David Cameron ha declarado públicamente que es «gran fan de Camila» y que la idea podría ser «discutida». De momento, Buckingham prefiere no hablar del tema. «No comentamos casos hipotéticos», se limitan a decir cuando este periódico insiste en obtener una respuesta. Lo que está claro es que, con corona o no, la duquesa se está preparando para su nueva vida y aunque hace años hubiera parecido algo impensable, es la propia Isabel II la que cada vez le muestra más apoyo. El acercamiento entre nuera y suegra está dando mucho de qué hablar en palacio. Durante el año pasado, fueron bastante numerables las ocasiones en las que ambas compartieron agenda oficial, otro signo de la «sucesión tranquila» –nunca regencia–que Isabel II quiere llevar a cabo. En diciembre, las dos visitaron juntas Ilford, en Essex, para la inauguración de la nueva sede de Bernardo, una «charity» de ayuda a la infancia de la que la reina es patrona y la duquesa presidenta. Diana, princesa de Gales, también lo fue durante 12 años, pero nunca estuvo tan arropada por su familia política. Seis semanas antes, también se las vio juntas en una visita al Horse Club Ebony, una escuela de equitación de la comunidad en Brixton, al sur de Londres. Aunque, sin duda, el gesto de mayor confianza por parte de la soberana es cuando autorizó el pasado mes de mayo su primer viaje oficial en solitario al extranjero representando a la corona. Se trató de dos días en París. «Es mi primero y puede que sea el último», confesó entre bromas la duquesa de Cornualles en «petit comité», sin poder ocultar sus nervios. Toda la Prensa coincidió en que había sido un éxito rotundo. «Fue un pequeño viaje al otro lado del Canal, pero un enorme paso adelante para Camila», rezaban los titulares. No queda por tanto ninguna duda. Con título o sin él, Camila está preparada para reinar.