Mónica Cruz no quiere saber el sexo del bebé que espera

Las viejas paredes del Teatro Calderón, historia viva de la copla y el folclore alimentada por Luis Álvarez, se estremecieron ante el gran recital titulado «Dicen de mí». No se le puede llamar espectáculo, aunque lo sea, porque Joaquín Cortés trasciende el concepto. El artista reapareció en Madrid, donde no pasa la Navidad «desde la muerte de mi madre, a quien le debo lo que soy», agradeció mirando al cielo mientras sonaban ovaciones estruendosas en el teatro cabaterizado por Fernando León –parece el Moulin Rouge de la Ciudad Condal–. Cortés estuvo acompañado por tres bailaoras de la mejor escuela: Belén López, Karina Amaya y Paloma Redena. Extasiaron a una Norma Duval feliz, que lucía unos pendientes de enormes amatistas, un regalo navideño de Punto Roma. También acudió Santiago Segura, que escuchó los elogios a Pedro Ruiz por su éxito en Callao: cuelga cada noche el cartel de «sin entradas». De 800 localidades, 40 están destinadas a los parados. Todo un gesto a imitar. Cundió el entusiasmo. Luis Cobos se presentó feliz con su hija Carlina. Elogiaba la fusión de jazz y flamenco del montaje en unas voces de lo más raciales que enardecieron a Toñi Salazar. La vi esperanzada, pues inaugura el 27 de este mes un tablado en Santander montado por su joven marido. Mientras, Mónica Cruz nos enseñó su embarazo. «Daré a luz en primavera y no quiero saber el sexo del bebé que espero», casi susurró, fiel a la mala educación que tiene con la Prensa. Parece que viene de familia. No la dulcifica ni la Navidad ni la maternidad, pero en el extranjero se explaya. La pillé antes del fotocall y me fijé en la tripita que luce, excesiva para los cuatro meses de embarazo que lleva, aunque su cara está más delgada, acaso añorando sus tiempos como corista de Joaquín Cortés. No llegó a bailarina, así que le hacía las palmas. Recuerdo que, durante su relación, coincidí con ellos un fin de semana en Ibiza y no salieron de la habitación. Les dio fuerte, pero ella salió huyendo.

Carlos Lozano aprovechó su estancia en Madrid para acudir al recital. Se marcha a Perú: «Aquí he dejado de interesar y allí me ofrecen una serie, en la que interpreto a un boxeador, y "La ruleta de la fortuna"», explicó. Se va obligado a prolongar su estancia, como «Azabache. 20 años», que amplía en el Real. «Actuaremos también los días 20 y 21 de marzo, porque se han agotado las entradas», dijo exultante Pasión Vega, que pasará las fiestas en Málaga, como Norma Duval y su clan, que encabeza su madre: «Vive conmigo desde que, afortunadamente, me separé», dice Duval. No fue para ella un tiempo tan feliz, como el programa de la Campos. Supuso vivir en galeras, ¡uf!. Lo recuerda con pavor.