Se alquilan pisos. Razón: Jorge Verstrynge

Verstrynge, en su casa de Madrid
Verstrynge, en su casa de Madrid

«Contra quiénes luchar». Ése es el título del libro en el que Jorge Verstrynge vuelca todo su ánimo guerrillero. En él, apunta con dedo acusador y marca el objetivo: la lucha debe llevarse a cabo contra «los detentadores del dinero y la gran banca». Últimamente han corrido ríos de tinta sobre el que fuera el delfín de Manuel Fraga y ex secretario de Alianza Popular por su defensa a ultranza de la «okupación» de La Salamanquesa, por su transfuguismo y vaivén político y por su participación en el reciente «escrache» a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Pero si en algo coinciden aquellos que le critican –que, por otro lado, vienen de todos los palos políticos por los que ha pasado Verstrynge–, es en su falta de coherencia. Y es que este aristocrático intelectual pregona la abolición del capital al mismo tiempo que se beneficia de un sistema que él mismo define como «al servicio de los poderes financieros».

Jorge Verstrynge vive, a día de hoy, de las rentas. Es cierto que es profesor de Ciencias Políticas, pero en la actualidad se ha tomado un año sabático que ha dedicado a terminar su obra (un dato curioso: siempre escribe a mano), a volver a la primera línea de debates y tertulias televisivas y, por supuesto, a participar de «el único contrapoder posible: la calle». Pero, mientras tanto, Verstrynge y su mujer, Mercedes Revuelta –a quien no le faltan ni el dinero ni la audacia– regentan un lucrativo holding inmobiliario que se calcula les reporta unos 24.000 euros al mes.

Así, el hombre que aboga por boicotear a la banca y que se define como «antisistema» posee un total de ocho pisos en el lujoso barrio de Salamanca de Madrid: cuatro de ellos los alquila por habitaciones y los otros cuatro, completos. Además, en la calle Aralar se encuentra la residencia de estudiantes La Luna, compuesta de tres propiedades rodeadas de árboles, con solárium, un jardín donde pasar los ratos libres, sala de televisión, sala de estar, conexión wifi de 100 megas y servicio de limpieza y lavandería. Verstrynge y su mujer sólo tienen que cruzar la calle para cobrar cada fin de mes, puesto que su residencia, también en la colonia Fuente del Berro –tan exclusiva que incluso la Infanta Elena la escogió para establecer su domicilio–, se encuentra enfrente de La Luna. Allí viven con los dos hijos que tienen en común –el ex político tiene otros dos de su matrimonio anterior con María Vidaurreta–, Allende y Renée, en una mansión de 200 metros cuadrados valorada en un millón de euros. Y, por si esto no fuera suficiente, posee un chalet en Ezcaray que heredó su mujer y una casa en París, donde el precio por metro cuadrado alcanza los 7.000 euros.

La voz cantante

Siempre se dice que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. En el caso de Verstrynge, esta afirmación es complicada, pues si bien él ha estado y está en el escaparate público, es Mercedes Revuelta quien toma la mayoría de las decisiones económicas. Ella dirige su negocio inmobiliario y controla pagos y cobros de alquileres, e incluso el «ácrata» ha llegado a afirmar que fue su esposa quien quería ir al «escrache» de Santamaría, y que «sólo la acompañó», a pesar de que la Policía piensa que fue él quien lideró el acoso a la vicepresidenta. Aun así, la logroñesa lleva una vida tranquila, acude a menudo al parque detrás de su casa a pasear al perro que tienen y cuida de sus hijos, mientras que Verstrynge dirige un curso de liderazgo empresarial en la Universidad Complutense que comenzará el 10 de junio. Allí formará a los directores de las grandes corporaciones capitalistas del futuro.