Llévese un torero por 120 euros

Fran Rivera y sus amigos se convirtieron en objeto de subasta mientras servían mesas

José Pedro Prados «El Fundi», Julián Contreras Ordóñez, Óscar Higares, Fonsi Nieto, Miguel Abellán, Francisco Rivera, el cantaor Manuel Lombo, Óscar Haro y Raúl Gracia «El Tato»
José Pedro Prados «El Fundi», Julián Contreras Ordóñez, Óscar Higares, Fonsi Nieto, Miguel Abellán, Francisco Rivera, el cantaor Manuel Lombo, Óscar Haro y Raúl Gracia «El Tato»

Era su noche, y él lo sabía. Entró derrochando salero y un pelín de altanería de la mano de su ya mujer Lourdes Montes y acompañado por su hermano pequeño, Julián Contreras. Mientras Fran Rivera bromeaba con su panda de amigos, ella sonreía y saludaba a todo el mundo. Cariñosa y espectacularmente guapa, la esposa del torero lució un pantalón de talle alto en terciopelo azul marino que evidenciaba un vientre plano y desmentía, al menos por el momento, los rumores de embarazo. Una blusa estampada en violetas y verdes y un abrigo de piel completaban el look de la sevillana, que quiso acompañar, esta vez como su mujer, a Fran Rivera a la cena benéfica que se celebró el miércoles por la noche en el puesto de Vistalegre de El Rastrillo de Nuevo Futuro. «Es el tercer año que ponemos en marcha esta cena, y es fantástico comprobar la solidaridad de tanta gente», comentó el mayor de los Rivera a LA RAZÓN, reconvertido en camarero por una noche. «¡Estoy perfectamente preparado para poner mesas, y ahora lo voy a demostrar!», bromeaba. Y es que todo eran risas y gracias en el grupo de «celebrities» patrias que el torero consiguió reunir. Miguel Abellán era uno de los más dispuestos, y servía platos de guiso como si llevara haciéndolo toda la vida, mientras todos se metían con Fonsi Nieto y le acusaban de estar de brazos cruzados. Cuando el piloto, que acudió con su novia, Marta Castro (que decidió llevarse a dos amigas a la cena), se decidió por fin a coger un plato, hubo aplausos, vivas e incluso fotos. «¡Hay que servir con más arte!», gritaba Fran Rivera. «¡Vamos a montar un bar!», exclamaba Óscar Higares, otro de los más colaboradores en lo que a servir mesas se refiere. «Si montamos un bar, nos arruinamos al minuto. Somos un desastre y, además, nos pasaríamos allí el día...», contestaba Óscar Haro, jefe deportivo de Honda LCR y novio de una de las amigas de Marta Castro. La tercera de ellas parecía más interesada en el mundo del toreo, y le ponía ojitos a Miguel Abellán... Un conquistador nato que guiñaba el ojo a toda chica guapa que se cruzaba.

Otra de las estrellas de la noche fue Gloria Camila. La hija de José Ortega Cano y Rocío Jurado no quiso pronunciarse acerca del encarcelamiento de su hermano, José Fernando, pero atendía a los comensales con una sonrisa y ataviada con un sinfín de pulseras de colores a la última moda. Parecía llevarse a las mil maravillas con Julián Contreras Ordóñez, otro que echaba una mano pero aprovechaba la ocasión para hacer publicidad del restaurante que ha abierto en Madrid.

Una subasta muy reñida

Después de la cena, amenizada por la inestimable actuación de Las Mellis, Fran Rivera subió al escenario para convertirse en maestro de ceremonias. Desde allí dio las gracias a El Rastrillo y fue llamando a sus amigos uno a uno, y comenzó la subasta. «Quien quiera llevarse a un guapo torero a casa, que apoquine, que es por una buena causa», recitaba el ex de Eugenia Martínez de Irujo. Abellán se atrevió con un par de chistes que arrancaron aplausos y carcajadas a un público entregado al vino y al cante, y comenzó la subasta. Óscar Higares se fue con tres rubias por 40 euros, y Fonsi Nieto y Miguel Abellán («¡Oferta dos por uno!», gritaba Fran Rivera) recaudaron 50 euros para acabar con sus respectivas chicas. Las mujeres de la sala gritaron enfebrecidas cuando le llegó el turno a El Fundi, que consiguió el récord hasta el momento: 100 euros por unos momentos a solas con el torero madrileño. «¡Respetadlo como hombre!», exclamó Fran Rivera cuando la afortunada se echó a los brazos. Julián Contreras consiguió 45 euros, Sebastián Palomo Danko, 30... Y, para sorpresa de todos, Francisco Rivera consiguió venderse por la friolera de 120 euros. Cuando se entregó en brazos de la postora, exclamó: «¡El año que viene, traemos a un abogado de divorcio!».