Nueva York

Obama se va de compras en Nueva York

El presidente estadounidense, Barack Obama, se detuvo en una tienda de ropa en Nueva York para comprar unas prendas de regalo a su esposa, Michelle, y sus hijas, Malia y Sasha.

El presidente estadounidense, Barack Obama, se detuvo en una tienda de ropa en Nueva York para comprar unas prendas de regalo a su esposa, Michelle, y sus hijas, Malia y Sasha.

Obama, quien viajó a Nueva York para participar en dos eventos de recaudación de fondos para el Partido Demócrata de cara a las elecciones legislativas de noviembre, eligió una tienda de la cadena Gap situada en pleno corazón de Manhattan, entre la calle 42 y la Tercera Avenida.

En su último discurso sobre el estado de la unión, uno de los temas destacados fue la necesidad de subir el salario mínimo en Estados Unidos, y hoy Obama citó a esa cadena por su esfuerzo para mejorar los sueldos de los trabajadores de las escalas más básicas.

La presencia del presidente fue toda una sorpresa para los empleados de la tienda, que en ese momento se encontraba casi vacía.

Obama se dirigió a una empleada, identificada después como Susan Panariello por los periodistas que acompañaban al presidente, a la que dijo que estaba buscando regalos para su familia.

Panariello, quien no parecía dar muestras de estar muy impresionada por su famoso cliente, guió a Obama por varias zonas de la tienda, especialmente por los suéter, que el presidente estudió con detalle para ver cuáles podían mejor a sus hijas.

A pesar de que la empleada le sugirió varios suéter con cuello en pico, Obama se decantó por dos prendas con la más conservadora opción del cuello redondo. Una con rayas blancas y azules y otra en coral vivo, que es uno de los tonos más de moda esta temporada.

Para Michelle, la idea de la vendedora era una sudadera con capucha, pero Obama respondió que la primera dama no suele llevar ese tipo de prenda, así que apostó por una chaqueta de gimnasia azul, sin capucha.

"Creo que las damas quedarán impresionadas con mi sentido del estilo", bromeó el presidente.

La cajera, Sonia del Gatto, intentó que Obama se hiciera una tarjeta de cliente de la marca, lo que le hubiera supuesto un descuento automático, pero el presidente respondió -señalando a su tarjeta de crédito, que no la necesitaba, y dijo: "Ya tengo una tarjeta".

El presidente también bromeó sobre el aparato lector de tarjetas y luego, ya en serio, hizo un comentario sobre la importancia de aumentar el salario mínimo y destacó el esfuerzo que ya está haciendo Gap subiendo el suelo a miles de trabajadores.

Tras pagar, y como no podía ser menos, el presidente se hizo unas fotos con los trabajadores de la tienda.