Pantoja y Rocío Carrasco: cría cuervos (y viceversa)

El éxito no es siempre sinónimo de felicidad, al menos para Isabel Pantoja y Rocío Carrasco, quienes se llevan literalmente a la gresca con sus hijas.

El éxito no es siempre sinónimo de felicidad, al menos para Isabel Pantoja y Rocío Carrasco, quienes se llevan literalmente a la gresca con sus hijas.

Las relaciones materno filiales entre Isabel Pantoja y su hija Chabelita han llegado a su fin. Por el momento, así están las cosas, aunque en esta familia todo puede cambiar de la noche a la mañana. Hasta ahora esos desencuentros eran más o menos privados. Con más cautela en el caso de la madre y menos en el de la hija, que dependía de la oferta económica que tuviera a mano. El desencadenante de este distanciamiento que ya es oficial tiene como punto de inflexión la presentación musical de Isa P. Este es su nombre artístico, cuya elección tampoco gustó a la madre. Consideraba que se desentendía del apellido, pero una vez que Chabelita le explicó que Pantoja cantante solo había una, se tranquilizó. Después vino la presentación oficial del disco al que no acudió nadie de la saga. Chabelita desinformó dando a entender que la madre asistiría cuando sabía que no era así. La expectación estaba servida. A partir de ese momento se abre un nuevo capítulo en esta historia familiar donde los afectos y desafectos forman parte del día a día y al que se suman artistas invitados que se mueven dependiendo de donde venga el viento. En realidad, y desde siempre, el interés mediático es de la titular y todo gira en torno a ella. Antes fue Kiko el motivo de sus desvelos con una biografía ajena al mundo laboral que inquietaba a su madre y que no era muy diferente a la vida que ha llevado Chabelita desde que cumplió la mayoría de edad. Los dos hermanos no han mostrado interés por los estudios y en el caso del primogénito Pantoja lo intentó en un internado de Toledo con poco éxito. Con la hija no hubo esa posibilidad porque a los 17 se quedó embarazada y ya no hubo vuelta atrás. Hay que señalar que en Cantora, como sucede en la Casa de Alba el ser el mayor y además varón, ha marcado la diferencia y no el que Chabelita fuera adoptada. Y por esa razón Francisco Rivera Pantoja (como gusta señalar a Pantoja) asumió el papel de hombre de la casa que a la hermana le da igual. Ella va por libre, una manera de ser que a la dueña de Cantora la supera pero que es entendible si se analiza el histórico vital de Chabelita, que se desarrolló en un ambiente familiar cuanto menos exótico.

Rompe su silencio

Hasta ahora, Pantoja había sido discreta en sus declaraciones con respecto al desencuentro con Isa P., pero ya no calla. En la presentación de la nueva programación de Mediaset, donde se ha convertido en la estrella emergente desde su paso por «Supervivientes», fue muy clara. Al principio contenida, después llorosa y con lágrimas que la obligaron a retocar el maquillaje. Pero le daba igual y repetía: «Esta no es mi hija. No la conozco. No puede ir de víctima, os manipula. Es fría», decía asombrando a los presentes. Los más escépticos no entendían esa puesta en escena y comentaban con ironía: «Si la niña no ha matado a nadie». La historia no ha hecho más que empezar y por ahora Chabelita se encuentra con todos los frentes abiertos: la madre, el hermano, la cuñada, los ex novios, las amigas de Isabel... Al final hay que reconocer que Agustín es el más sensato en esta «pantoguerra». Y no es la única relación materno filial que se ha actualizado, aunque en este caso ya viene de largo. Los desafectos entre Rocío Carrasco y Rocío Flores han sido durante años uno de los asuntos recurrentes en el mundo de la Prensa rosa. Los rumores, los silencios, los comentarios sesgados de las partes han hecho que madre e hija no lleguen a entenderse. Ahora Ro acaba de abrir una puerta para esa reconciliación en el programa que participa. Todos los que conocen la historia admiten que nada de eso habría pasado si Rocío Jurado no hubiera fallecido tan pronto. Rocío es una de las colaboradoras de la nueva edición de «GH Vip». Acude en calidad de defensora de su padre Antonio David. Cuando llegó la separación se estableció una custodia compartida hasta que la niña dijo que solo quería vivir con su progenitor. Ro se ha hecho visible y el durísimo enfrentamiento que tuvo con su madre se ha actualizado. Llevan años sin hablarse. Antonio David no tendió puentes y Carrasco se enrocó en sus razones. Ahora es la hija la que da señales de que va a recuperar ese afecto.