Paula Echevarría, destrozada en el último adiós a su abuela

Olivia Muñiz González ha fallecido a los 85 años

La joven actriz ha sufrido un duro golpe estos días con el fallecimiento de su abuela paterna, Olivia Muñiz González, que falleció a la edad de 85 años en Candás

No todo son alegrías para la actriz Paula Echevarría, y es que la joven actriz ha sufrido un duro golpe estos días con el fallecimiento de su abuela paterna, Olivia Muñiz González, que falleció a la edad de 85 años en Candás, pueblo en el que nació y vivió la madre del suegro de David Bustamante.

Hasta el tanatorio de La Cruz en Candás, pueblo en el que nació y vivió la abuela paterna de Paula, se acercó la afectadísima actriz, que estuvo arropada por su marido David. El matrimonio, de luto riguroso, entró de la mano en el tanatorio.

Una vez más, a pesar de los delicados momentos por los que está pasando Paula, la joven iba muy estilosa, y es que apasionada de la moda no descuida su look independientemente de su estado de ánimo. Lució ajustadísimos pantalones negros de cuero, botines de tacón con plataforma también negros, abrigo negro de paño, maxi bolso negro, y oscuras gafas de sol para ocultar su rostro triste y apesadumbrado.

Tras un tiempo largo en la capilla ardiente instalada en el Tanatorio y dónde recibieron las condolencias de familiares y amigos, Paula y David se dirigieron hasta la Iglesia parroquial San Félix de Candás donde a las cinco de la tarde se celebraría el funeral de cuerpo presente.

Fue en ese momento cuando vimos a David, con otros familiares, portar el féretro y llevarlo hasta el interior de la iglesia donde se oficiaría la ceremonia. Una vez finalizado el funeral, el cuerpo fue trasladado hasta el cementerio de San Bernardo donde doña Olivia Muñiz González, que falleció a los 85 años, recibiría sepultura.

Paula, destrozada, abandonó la iglesia de brazo de sus padres, Luis Angel y Elena Colodrón. La joven rota de dolor, rompió a llorar. Mientras su marido, con otros familiares, se encargó de sacar el féretro de la iglesia, y es que un coche fúnebre lo llevaría hasta el cementerio