Pilar Bardem no entrará a quirófano

La Clínica Ruber Internacional asegura a LA RAZÓN que la actriz «se encuentra bien y no será operada»

La actriz Pilar Bardem con su hijo, Carlos, y la novia de éste, Cecilia Gessa

Continúa la polémica en el seno de la familia Bardem. Si parecía que las aguas volvían a su cauce tras haber zanjado el asunto en relación a su ya cerrado restaurante en el barrio de Chueca, La Bardemcilla, mediante un comunicado en el que rectificaban la realización de un ERE a sus ex empleados, la cosa aún da para más. Los problemas crecen, y nunca mejor dicho, pues en el transcurso de la tarde del martes, la matriarca, Pilar Bardem, era ingresada de urgencia en la Clínica Ruber Internacional de Madrid a causa de una «insuficiencia respiratoria», tal y como informó el portavoz de la organización Artistas e Intérpretes Sociedades de Gestión (Aisge), que preside la actriz.

La Clínica Ruber ha asegurado a LA RAZÓN que la intérprete «sigue ingresada y todavía no se sabe cuándo le podrán dar el alta médica». A pesar de ello, afirmaron que «está totalmente fuera de peligro, permanece en observación y no pasará por quirófano para ser operada en ningún momento», lo que hace presagiar una mejoría en su estado de salud.

Entre los distintos familiares que se acercaron a visitarla durante el día de ayer, destacó la presencia de Mónica Bardem, que fue la primera de sus hijos en acudir al hospital, a cuya salida declaró: «Mi madre se encuentra perfectamente». Malhumorada y casi sin poder mantener la calma, la mediana del clan no pudo eludir las preguntas acerca de lo ocurrido con el restaurante familiar. Por única respuesta aseveró que «se ha enviado un comunicado de prensa para explicar lo que ha pasado» y, por último, hizo hincapié en el hecho de que ella es «la responsable de las decisiones que se tomaron».

Viajó en Aeroméxico

A través de un tuit que finalizaba con «pero que la verdad no estropee la ración diaria de demagogia», Carlos Bardem dejó claro que su madre no voló a España en un avión privado. Lo hizo en un vuelo de la compañía Aeroméxico, cuyos precios por un billete sencillo oscilan entre los 2.000 y 4.000 euros.