Raquel Díaz Reguera: «Del machismo son culpables las madres»

Profesión: ilustradora y escritora.. Nació: en 1974, en Sevilla.. Por qué está aquí: por su libro «Madre no hay más que una y aquí están todas» (Lumen).

–«Madre no hay más que una y aquí están todas». ¿Un desmadre?

–El desmadre de la vida cotidiana de una madre cualquiera.

–Se dice «madre no hay más que una... afortunadamente».

–Yo no se lo diría nunca a mi madre. Es la mejor del mundo.

–«Madres, en vuestras manos tenéis la solución del mundo», dijo Tolstoi.

–No exageraba. Las madres tienen en sus manos todo el amor del mundo, son el principio y el fin de todas las cosas.

–¿Qué clase de madre de las que aparecen en su libro es usted?

–Soy Madre Protegepolluelos, Madre Despistada y Madre Creativa.

–¿Hay hombres machistas por culpa de la educación de sus madres?

–Antes las niñas quitábamos la mesa y los niños, no; las niñas hacíamos la cama, y los niños, no. Sí, del machismo son culpables las madres.

–Repasemos sus madres. Madre Nadasetira. Perfecta para la crisis, ¿eh?

–Claro. No tira nada. Y si algo se te ha perdido, lo tiene ella.

–Madre Chillona. ¿Ideal para portavoz de partido político?

–Ideal: parece que la estoy viendo en el parlamento.

–Madre Aventurera. ¿La que agarra la mochila y se va al Amazonas?

–No, la que siempre encuentra tiempo para salir al campo a respirar.

–Madre Hippie. ¿Todavía...?

–Quedan, sí. Es la madre pausada, calmada, que lee a Paulo Coelho.

–Madre Sargento. ¿De hierro?

–Casi. Es dura, severa, disciplinada, ordenada. Hoy no abunda.

–Madre Cuentista. ¿La que tiene mucho cuento?

–No, la que se inventa cuentos para eliminar los miedos de sus niños, por ejemplo. Para mí es muy divertido. Soy también Madre Cuentista.

–Madre Ejecutiva. ¿Concilia?

–Difícilmente. Trabaja 24 horas al día y vive pegada al móvil. Acabará en el psiquiatra.

–Madre Casera. ¿Madre gaseosa?

–No. Es la que dice «como en casa en ningún sitio». No sale.

–Madre Domadora de Penas. ¿La que organiza circos?

–Sí, y en cualquier circunstancia, sobre todo cuando lo estás pasando mal. Es la madre alegría, la que te anima, toda ella buen rollito.

–Vale, me la quedo.