«Un chico no vino a la Selección porque encontró trabajo»

Carlos Feriche. Ex seleccionador de hockey patines. Tiene un récord histórico: 5 mundiales y 9 años sin perder con España

Carlos Feriche
Carlos Feriche

Si se cruza por la calle con Carlos Feriche (Barcelona, 1959) quizá no sepa que lo está haciendo con alguien único, que posee un récord que traspasa su deporte, el hockey patines: ha ganado cinco mundiales seguidos y en casi nueve años no ha perdido un partido. Hace unos días anunció que deja su cargo. Con calma y mucho realismo, pide un poco más de protagonismo para el hockey y analiza lo conseguido y la situación de un deporte en el que ha llevado a la Selección Española al infinito.

–¿Por qué tomó su decisión?

–Después de ganar el Mundial de Angola fui madurando la idea. Todo lo que deseaba, incluso más de lo que había soñado, ya lo había conseguido. Tenía la sensación de final de ciclo; la generación de jugadores a los que he dirigido también está llegando a su fin, pero mi sucesor todavía los puede aprovechar. Ya no podía dar más y he pensado en el presente y en el futuro.

–¿Es difícil mantener tanto tiempo un discurso ganador?

–Hay que reinventarse, e hice un curso de «coaching» en este sentido porque creo que en la parte emotiva se puede incidir más para que el jugador se motive.

–¿El trabajo de entrenador tiene una parte de psicólogo?

–Sí, y creo que en este sentido hay mucho camino por recorrer. En el tema físico, el técnico o las estrategias, cada uno hace sus pinitos, pero a nivel emocional se puede mejorar mucho.

–¿Se siente único por lo que ha conseguido?

–Nooo (ja, ja, ja). No he visto las estadísticas, pero creo que los cinco Mundiales seguidos sí son algo único. Ha sido muy difícil de conseguir y siendo realista, hemos tenido suerte; las estrellas se han de alinear. Hemos podido perder algunos partidos y aparte de los extraordinarios jugadores que tenemos, hemos contado con la suerte de los campeones. Esa pelota que va al palo y marcas un gol al contragolpe... Es como en la final de fútbol. Antes del gol de Iniesta, Casillas sacó una pelota con el pie que lo cambió todo. Fue una acción de acierto del portero, pero también de suerte, que siempre es necesaria.

–¿Cree que no se valora lo que hacen?

–El hockey es un deporte minoritario. Tenemos equipos extraordinarios, una gran liga y jugadores muy buenos, y la gente, cuando tiene cosas buenas, las engrandece. Es como el que tiene un gran queso, por ejemplo, y presume de él. Pero con el hockey no pasa eso. No es fútbol ni básket, y quizá un problema es que no se juegue en toda España, pero a nivel de selección hemos ganado mucho y cuesta que se nos reconozca, aunque cada vez nos hacen más caso. Quizá otros con menos tienen más.

–¿Si en fútbol se hubiera ganado la mitad de la mitad de lo que han logrado ustedes, quién sería Carlos Feriche?

–Madre de Dios... Es difícil que en fútbol suceda algo así, porque su Mundial es cada cuatro años y el nuestro, cada dos. La repercusión del fútbol es universal y hay más igualdad y más equipos que te pueden ganar.

–¿Es usted futbolero o ve al fútbol como un enemigo?

–Sí, sí soy futbolero, y socio del Espanyol. Suelo ir al campo. Pero me gusta mucho más el hockey, es más divertido. Muchas veces me aburro en Cornellà-El Prat.

–Del Príncipe de Asturias mejor ni hablamos. Otras selecciones con un Mundial...

–Con un Mundial ya tienen el premio. Si alguien hace una reflexión sobre deporte de verdad, porque muchos jugadores vienen a la Selección y compiten por nada, ya que la Federación no les da dinero, si el jurado quiere valorar deporte auténtico, ahí estamos. Pero somos un deporte minoritario y el propio premio necesita alguien mediático para retroalimentarse.

–¿Le sonroja ver el dinero que mueve el fútbol, lo que cobran los jugadores?

–Ellos llenan estadios y cada uno tiene lo que tiene. La vida no es igual para todos.

–¿Es verdad que muchos jugadores pagan por jugar la OK Liga?

–Hay una parte de amateurismo, jugadores que se pagan la ficha o que no cobran, o que sólo lo hacen para la gasolina o los gastos. Su vida se la han de ganar de otra forma, estudian o trabajan, y el deporte es complementario. Como anécdota te diré que un chico no pudo venir con la Selección porque encontró trabajo. Estaba en la preselección, pero en junio encontró uno y dijo que no podía estar pidiendo ya vacaciones. No es fácil trabajar de ingeniero en España, y menos ahora.

–¿Alguna vez ha pensado que se ha equivocado de deporte?

–Personalmente, imagínate el nivel de satisfacción que he tenido. En el hockey he vivido cosas fantásticas, y seguramente no hubiera podido ser seleccionador de fútbol.

–¿Le molesta que a veces haya sido un deporte politizado porque la mayoría, si no todos, los jugadores son catalanes?

–A este deporte se le ha utilizado, sobre todo los de aquí, y ha quedado estigmatizado por el tema del independentismo. Yo creo que las cuestiones políticas deben resolverse en el ámbito político y que el deporte lo que debe hacer es unir a los pueblos, la amistad, difundir los valores humanos. La gente que viene aquí está satisfecha de representar al Estado español. Cada uno piensa diferente, pero todos están encantados y hay respeto y tolerancia. Unos hablan en catalán y otros no. Debería normalizarse más algo así. Nunca ha habido ningún problema, sólo una vez, en la primera convocatoria en 2005, un jugador me dijo que no quería jugar con España por esto.

–¿Olvidará ahora el hockey?

–No, primero como aficionado, y después, estoy pendiente de algo que me haga ilusión, que me dé satisfacción. La vida me irá trayendo cosas. A lo mejor en otro club, otra selección...

–Aparte, tiene una farmacia...

–Sí, tengo una vida profesional independiente del hockey.