Una víctima de Epstein trató de escapar de la "isla de la pedofilia"por una zona atestada de tiburones

La joven acusó al magnate de haberla secuestrado durante años para convertirla en una esclava sexual

Sarah Ransome vivió una autentica pesadilla bajo el yugo del magnate Jeffrey Epstein. Secuestrada durante años, convertida en esclava sexual, su vida no valía nada. Ella quería acabar con todo y no le importaba acabar entre los colmillos de un tiburón.

Sarah Ransome vivió una autentica pesadilla bajo el yugo del magnate Jeffrey Epstein. Secuestrada durante años, convertida en esclava sexual, su vida no valía nada. Ella quería acabar con todo y no le importaba acabar entre los colmillos de un tiburón. Ransome acudió a la Justicia norteamericana para relatar su pesadilla en la conocida ya como "isla de la pedofilia", donde era violada tres veces diarias.

“Un tiburón habría sido mi mejor amigo en ese momento. Ni siquiera lo pensé, sólo quería alejarme", dijo a The Telegraph.

Ransome explicó que se llegó a subir a una moto acuática e intentó alejarse hasta la vecina St. Thomas, pero fue detectada por las cámaras de seguridad e interceptada por los agentes de seguridad que custodiaban el pàrticular "reino sexual"de Epstein.

Ransome saló muy joven de Sudáfrica. A los 14 años fue violada por un compañero de su hermano. Pero la justicia no lo condenó y ella intentó suicidarse por primera vez. De padres británicos, emigró a Escocia con sus tíos. después fue comenzó en la universidad de Edimburgo pero al no poder pagar sus estudios decidió abandonar. Amante de la moda, decidió mudarse a Nueva York. Tenía 22 años y la maleta llena de sueños. Llegó en septiembre de 2006 y dos semanas más tarde una mujer la abordó a la salida de una discoteca. Le habló de un "tipo increíble, un filántropo, un tipo rico, increíble, que me ha ayudado mucho y me ha ayudado a alcanzar mis sueños, puede ayudarte". Con estas palabras la convenció para que se encontrara con él. Fueron al cine y tuvieron un par de citas antes de que Epstein, al que describió como una persona encantadora y carismática, la invitara a conocer su isla. Todo parecía ir bien. Le dijo que no podía ni fumar ni beber y que iría en un avión privado. Entre lo tentadora de la oferta, el frío de Nueva York y la promesa de un viaje divertido y en un ambiente caluroso, aceptó volar al Caribe: "No tenía idea del nido de avispas en el que había entrado".

Nada más subirse al avión "Lolita express"comenzó a darse cuenta que el hombre encantador que había conocido era en realidad un pervertido. Así, en pleno vuelo y a la vista de todos, Epstein comenzó a tener sexo duro en una cama con una de las chicas. Ese sólo era un aperitivo porque nada más llegar comenzaron los abusos sexuales. "Teníamos que estar siempre alrededor de la casa por si llegaban él o sus amigos. En seis meses nunca lo vi trabajar, sólo abusaba de nosotras todo el día

Después de muchos años de abusos y maltratos, Epstein la envió a su país de origen, Sudáfrica, en busca de nuevas chicas. Ransome aprovechó la oportunidad y escapó.