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Zeus saca rédito a la muerte de su madre

El hijo de Sara Montiel acaba de presentar su disco antes de que se conozca el testamento de la actriz

Zeus, en la presentación del disco
Zeus, en la presentación del disco

En el entorno familiar más cercano de Zeus Tous nadie entiende que el aspirante a cantante se esté aprovechando de la muerte de su madre, la recientemente desaparecida Sara Montiel, para relanzar su carrera musical. No es que le exijan el luto riguroso, porque los tiempos no están ya para esas cosas, pero sí que mantenga un poco la distancia entre la pena y los bailes de discoteca. Precisamente, en una sala disco encontraron a Zeus el mismo día del fallecimiento de la recordada artista. Se lo cuenta a LA RAZÓN una aristocrática mujer que se topó con el muchacho la misma noche de conocerse tan triste noticia: «Se acercó a mí, y me dijo: "¿sabes quién soy?". Le contesté que no y aclaró que era el hijo de Sara Montiel, la señora que se había muerto esa mañana. Me quedé de piedra. No esperaba que se divirtiera de esa forma con su madre de cuerpo presente».

Sacar rentabilidad

Zeus es muy distinto a su hermana: es más proclive a la juerga y a la algarabía que una Thais a la que se califica como el cerebrito de la familia y que llora en silencio la muerte inesperada de Sara. Las plañideras de «Saritísima» la ven como la gran afectada. Es más sensible y sufridora que su hermano. Tal era la unión entre madre e hija. Y más tras la depresión sufrida por Thais, que le llevó a engordar un sinfín de kilos. Sara siempre estuvo ahí, para lo bueno y para lo malo.

Al Zeus aspirante a cantante no le gusta perder el tiempo. Y espera sacarle rentabilidad al adiós de su maternal «estrella» y a todo lo que rodea al misterioso testamento –cuyos términos se conocerán la próxima semana– de la Montiel. Por eso presentó en la discoteca madrileña Joy el pasado domingo, día 19, sus nuevas canciones, encabezadas por la que da su nombre a un single, «Ángel». Y hasta prepara gira por España, e, incluso, Hispanoamérica. Se cree el heredero natural del «fumando espero». Bien se encargó él de pregonar a los cuatro vientos en su domingo discotequero que «este disco es un homenaje a mi madre, la echo mucho de menos. Fue la persona que más apoyó mi carrera musical, que hasta grabó conmigo un videoclip, confiaba mucho en mí, y me decía que me esforzara mucho en esta profesión tan difícil. Y eso es lo que hago: por mí y por ella». Por sí mismo y para aprovechar el gancho materno antes de que sea tarde.

Esa noche, el artista novel miraba al cielo y lanzaba un mensaje inequívoco: «Es una pena que mi madre no esté aquí, pero la vida es así de dura, y no podemos hacer nada para cambiarla. Las cosas suceden porque suceden. Lo único que puedo hacer es ofrecerle a mi madre este homenaje musical, disfrutar de esta noche y seguir trabajando para poder vivir de la música». Ante los que critican su desapego familiar y su frialdad, reconoce que «me han criticado por mi forma de ser, pero yo soy así, cada uno se toma las cosas a su manera», quizá justificando con ello la ausencia del luto en un momento familiar tan duro.

¿Una Sara arruinada?

Cuando habla de la polémica levantada por el todavía testamento fantasma de su madre, se muestra cauto: «No tengo ni idea de sus términos, y no sé si va a callar muchas bocas cuando se conozca. Pero mi hermana y yo nos hemos criado en un entorno en el que acabas acostumbrándote a las polémicas. Es mejor no pensar en esas cosas y esperar a que se abra el testamento, que creo será en muy pocos días». Unos dicen que Sara estaba arruinada, que sus hijos –Thais está convencida de que ellos dos son los únicos herederos– no verán ni un euro. Pero se sabe también que en ese testamento podrían aparecer el ático de ciento cincuenta metros cuadrados de la madrileña calle de Nuñez de Balboa, donde la artista vivía, otros siete pisos ubicados en Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca, y demás posesiones.

No hace ni tres semanas Zeus celebraba su primer cumpleaños como huérfano: «Fue un día alegre y triste a la vez, pero me sentí muy arropado por la gente que me quiere y mis amigos». En este sentido, ha heredado más el concepto «festivalero» que la Montiel tenía de la vida. El aspirante a cantante negocia ahora una millonaria exclusiva para contar en el papel cuché lo que no dice a casi nadie. En eso también se parece a aquella Sara que vendió su boda con el cubano Tony Hernández, mientras, al grito del «pero qué pasa, qué invento es éste», desmentía con descaro a la salida de un juzgado madrileño lo que todos sabíamos.