Un calendario imposible

La amenaza de parón por parte del sindicato de futbolistas para las dos primeras jornadas de Liga y el nulo avance en las conversaciones obligan a buscar fechas en el calendario en las que ubicar los partidos que podrían llegar a no disputarse.

Luis Rubiales, presidente de la Asociación de Futbolistas
Luis Rubiales, presidente de la Asociación de Futbolistas

MADRID- Este año el arranque del campeonato está previsto una semana antes de lo habitual y su conclusión está fijada para el segundo fin de semana de mayo debido a la disputa de la Eurocopa 2012 en Polonia y Ucrania. En los nueve meses y medio de competición prácticamente no hay fechas libres. El único miércoles en el que no hay fútbol es el 2 de mayo, diez días antes del final del campeonato.
La búsqueda de una segunda fecha es poco menos que imposible. La Selección tiene previsto disputar siete partidos antes del Campeonato de Europa, tres de ellos oficiales y el resto amistosos. Además hay que añadir la Copa del Rey. Los equipos de Primera entran en competición en dieciseisavos y todas las eliminatorias ocupan fechas entre semana. La alternativa podría ser tomar el modelo de la Liga inglesa y celebrar jornadas en Navidad, pero esa posibilidad ya generó un conflicto la pasada temporada y está poco menos que descartada. El «Boxing Day» que incluye los días 24 y 28 de diciembre no se contempla como alternativa.
Las reacciones respecto a la convocatoria se sucedieron ayer. La Asociación de Entrenadores de Fútbol, el sindicato mundial de futbolistas, UGT y CCOO y numerosos jugadores de todas las categorías apoyaron el anuncio. «La idea es buscar una solución para que las cosas vayan mejor para todos y a ver si se puede conseguir», comentó el deportivista Valerón, uno de los asistentes a la asamblea del pasado jueves.
También hubo críticos. Los más beligerantes fueron algunos presidentes como José María Del Nido y Fernando Roig. El sevillista consideró el anuncio del parón «completamente injustificado» y el responsable del Villarreal fue todavía más duro al cargar contra la huelga, la Liga de Fútbol Profesional y la ley concursal.