La extorsión desangra México

Chihuahua dicta cadena perpetua para este delito 

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Félix Altamirano, alcalde de Bachiniva, en México, contuvo el aliento cuando escuchó al otro lado del teléfono: «Me das 30 millones de pesos o te mato. Primero a ti y luego a tu familia». Altamirano es una víctima más de la pujante «industria» de la extorsión en México. Junto al homicidio, robo con violencia y secuestro, el chantaje a comerciantes y cargos públicos se ha convertido en un delito demasiado frecuente, con un crecimiento del 206% en los dos últimos años en el Estado de México, según el centro de análisis México Evalúa. En la turística Acapulco, en la costa del Pacífico, los profesores están aterrorizados. Desde que empezó el curso han recibido amenazas de las mafias, que les exigen la mitad del salario a cambio de salvar la vida.

El de los docentes –con un salario más estable que el del resto de los ciudadanos– ha sido el único colectivo que se ha rebelado y ha salido a la calle para denunciar esta situación, que ha conducido al cierre de cientos de escuelas, según «The New York Times». «Vienen todas las semanas y nos limitamos a pagarles. Nunca sabes qué puede pasar...», es uno de los testimonios recogidos por el periódico neoyorquino, que habla de la idealizada Acapulco como una de las ciudades más peligrosas de México, no tanto por la actividad de los cárteles como por el auge de bandas de vecinos que actúan contra la gente corriente.

Las víctimas de la extorsión callan por norma. Según un informe de México Evalúa, cerca del 90% de quienes sufren este delito no lo denuncian por temor a represalias. Esta práctica delictiva no sólo acaba con vidas. También mata la economía. En Ciudad Juárez han cerrado cerca de 5.000 negocios en los últimos tres años y muchos cargos públicos han huido de sus localidades.
La respuesta de un tribunal de Chihuahua ha sido la cadena perpetua para dos jóvenes que extorsionaban a la dueña de una tienda de ultramarinos con la complicidad de un taxista. Es la primera vez que se aplica una pena de este calibre para un extorsionador en el país.

Cada vez más zonas de México viven sometidas a un régimen de extorsión y se ha convertido en la segunda fuente de ingresos más próspera después del narcotráfico para los cárteles de la droga.