La semana de Martín Prieto: Viva Chile mierda

A estos 33 mineros se los podría haber dado por sepultados y punto. Pero el inquilino del Palacio de la Moneda se empeñó en sacarlos. La gente quiere lágrimas, vale, pero también solidaridad

La semana de Martín Prieto: ¡Viva Chile, mierda!
La semana de Martín Prieto: ¡Viva Chile, mierda!

Agotada la jornada de Waterloo, el general Cambronne, jefe de la Guardia de Napoleón, yacía herido y descabalgado cuando un oficial inglés lo intimó: «Habéis combatido con honor. Rendíos». Contestó: «Merde», convirtiendo la escatología en «mot historique». Setenta años después, Chile, Perú y Bolivia se enzarzaron largamente en la Guerra del Pacífico por el salitre de los desiertos de Atacama, perdiendo territorio Perú y quedando Bolivia sin salida al mar, agravio que aún recuerdan manteniendo un Ministerio de Marina. Un bastión boliviano tenido por inexpugnable fue tomado a labayoneta bajo la siguiente arenga: ¡«Viva Chile, mierda!», que quedó como consigna nacional y que hemos escuchado al presidente Sebastián Piñera.

Cuando pides algo a un chileno servicial te dice «al tiro», anunciándote la rapidez con que cumplirá la comanda. Al tiro han sacado a los mineros enterrados cuando los ingenieros esperaban izarlos para Navidades o hasta en enero, y es que el país largo y estrecho tiene muchas falencias pero sabe funcionar: es la nación más estable de Hispanoamérica, hasta el 11 de septiembre de 1973. Su ejército prusiano era el único constitucionalista del subcontinente, su economía preocupa menos al Fondo Monetario Internacional que la española, sus desigualdades sociales y su clasismo son un baldón, pero, pese a las heridas abiertas por la dictadura, no están escarbando huesos en los desmontes y las basílicas.

El presidente Sebastián Piñera ha sido la clave de la «Operación San Lorenzo». Días antes que los 33 dieran una prueba de vida se les dio por aplastados o asfixiados, pero el inquilino del Palacio de la Moneda (donde España acuñaba) ordenó sacarlos aunque fuera por pedazos formando un triángulo con sus ministros de Minería y Sanidad, llamando a la NASA y movilizando a los astilleros de la Armada y a los buceadores de gran profundidad. Piñera tiene todas las cartas para que se le tilde de derecha extrema, que es la nueva definición que se lleva: es católico practicante, legisla contra la reproducción asistida con embriones, es riquísimo por sí mismo y por su familia; estudió Economía en Harvard y en Bruselas; introdujo en Chile «Visa» y «Master Card»; su eje de batalla es la educación juvenil; y, con la Coalición por el Cambio, ganó en segunda vuelta las elecciones de 2009.

Antes de ser electo sin que le obligara ninguna ley, dejó su fortuna en manos de un Fideicomiso Ciego Voluntario. Le queda encausar y hacer pagar las facturas a los propietarios de la mina «San José», varias veces cerrada y sancionada, que no disponía ni de chimenea de escape. El esfuerzo ha tocado el corazón a medio mundo y CNN o Euronews han conectado en directo las últimas cuarenta y ocho horas. Y es que en Atacama, el desierto más alto del mundo, pared con pared con los hielos andinos, no hay nada salvo un sol abrasador y un aire irrespirable; hubo que trasladar la pesada maquinaria de perforación por caminos de ripio.

El 80 por ciento de los chilenos son católicos y el resto también cristianos; han llenado los templos durante dos meses, rezando al Dios de la Tecnología y, a las doce de la noche, tras el primer rescate, el Arzobispo de Santiago, abrió la Catedral para una vigilia nocturna. Eso y la ausencia de banderíasles ha unido en lo que pudo ser una tragedia local, pero fue una hazaña de la humanidad, que invoca nuevamente el ¡Viva Chile, mierda!



EL PERSONAJE DE LA SEMANA
Carme Chacón
Tras unas maniobras, un destacamento de la Legión pidió hacer una parada ante el Rey. El mando preguntó solícito: «¿Qué le ha parecido, su Majestad?». Don Juan Carlos, que es zumbón, replicó: «La única que marcaba el paso era la cabra». En esta fiesta nacional, ni eso, y hasta el carnero iba atado por antecedentes de escapatoria. A la ministra de Defensa, Carme Chacón, no le gustan los desfiles, salvo que sean de cooperantes de una ONG, y año tras año los reduce hasta que llegue a hacer pasar sólo a los portadores de los guiones. No tendrá tiempo. Hasta se vio a un carro blindado cambiar de carril ante la tribuna real rompiendo insólitamente la formación. No sé si eran grupos organizados quienes silbaron a Zapatero; va en el sueldo. Otros grupos organizados de liberados sindicales le pusieron a parir panteras en Madrid y Barcelona y a Rodiezmo el presidente no se atrevió a acudir.El comienzo del fin de Felipe González fue un abucheo en la Universidad Autónoma de Madrid. Todo tiene su simbolismo. Carme Chacón quiere prohibir las pitadas. ¿Y ésta es la sucesora?