El euro se la juega por Miguel Ángel Rodríguez

Nunca antes en la historia de los mercados, y más en concreto el de divisas, había ocurrido que el futuro de una moneda dependiera de la aprobación de una ley en un parlamento dividido.

La Razón
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Entre hoy y mañana sabremos si los representantes griegos apoyan al primer ministro Papandréu en su proyecto de reducir el déficit de su país en 28.000 millones de euros mediante un duro plan de ahorro que supondría un aumento de la presión fiscal significativo y un amplio programa de privatizaciones. Los rumores circulan en distintas direcciones y afecta a un mercado nervioso y sin dirección. En las últimas horas la moneda europea ha tenido algún apoyo al saber que la UE está preparando un plan B para evitar el «default» inmediato en caso de que el plan fuese rechazado. Grecia tiene que hacer frente a un pago de 4.020 millones de euros a principios de julio y 8.710 millones en agosto. También la propuesta del presidente francés en acuerdo con la banca de este país de reconducir los bonos griegos al vencimiento y convertirlos en uno nuevo de cupón cero con vencimiento a treinta años, parece haber dado cierta estabilidad. Pero la preocupación de fondo está en la mente de todos los agentes del mercado. Incluso un voto a favor del plan de austeridad no resolvería el problema principal que es la solvencia del Estado griego y el riesgo de contagio al sistema financiero europeo y mundial. El euro sufrirá las consecuencias tarde o temprano.