Vigilando minas cables submarinos gas y petróleo

La Razón
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Apenas hay una zona del mundo en la que Estados Unidos no tenga algún interés. Desde Rusia hasta Irán o también la pequeña Fiji, el país norteamericano tiene que velar para que el equilibro mundial permita mantener sus intereses intactos. Son éstos los que rigen el tablero internacional. Las relaciones entre dos o más países pueden ser de dos tipos: con buenas relaciones, unos se protegen los intereses de otros. En relaciones más desequilibradas, la fuerza de un país propicia acuerdos más o menos justos.

En África, a Estados Unidos le interesan principalmente las minas. Pese a la creciente influencia de China en el continente, los cables de Wikileaks dan a entender que Estados Unidos necesita las materias primas que se obtienen en África para poder mantener su nivel tecnológico. El cable comienza con las minas de cobalto en Kinshasa y desde ahí va desgranando hasta 300 lugares que de sufrir un atentado pondrían en peligro la estabilidad de Estados Unidos.

Fundamentales son, sobre todo, los puertos, los canales o el Estrecho de Gibraltar, zonas que geográficamente implican que un desastre en ellas afectaría a la economía estadounidense. Otras zonas también son evidentes, como el gas de Rusia o el petróleo de Oriente Medio. Las filtraciones de Wikileaks muestran una gran preocupación por los cables submarinos que recorren China o la mayor parte de los países europeos. Además, la industria alemana es otro punto caliente de los intereses estadounidenses, sin olvidar a sus dos vecinos. Canadá y la frontera con México, que tantos problemas políticos y económicos le produce.