La cúpula policial ficha en la Puerta del Sol

La Razón
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Aunque la tranquilidad es la norma imperante, en el interior de las furgonetas de la Unidad de Intervención Policial (UIP), que la madrugada del lunes vigilaba la Puerta del Sol, la alerta era permanente. Con 22 años al frente del grupo de la UIP, el coordinador, Aguirre, estaba en todo momento comunicado con la Jefatura Superior y con los informadores que, infiltrados, explicaban que no había intención entre los «indignados» de pernoctar allí. Era una noche especialmente tensa, puesto que este grupo debía velar también por el desarrollo de los partidos de fútbol y el Master de tenis en la Caja Mágica. Para comprobar que tanto el dispositivo como las asambleas transcurrían con normalidad, el propio director general de la Policía, Ignacio Cosidó, acudió hasta el kilómetro cero en un coche camuflado. En torno a la una y media de la madrugada, Aguirre decidió retirar a tres de las diez furgonetas que custodiaban la plaza. Pese a que la idea inicial era desalojar sobre las tres, la tranquilidad cambió los planes de los agentes que esperaban que la concentración, de apenas unas decenas de personas, se diluyera con los trabajadores de primera hora de la mañana. La sorpresa fue que los propios «indignados» aprovecharon la cercanía que tanto discuten de la Policía Nacional para alertarles de una reyerta que tuvo lugar sobre las seis entre dos de los asistentes que se saldó con un detenido.