Una asamblea al rojo vivo

Los socios de la SGAE eligieron ayer la comisión que deberá cambiar su sistema electoral. Había una lista consensuada, pero llegar a los 15 nombres finales fue una odisea de cuatro horas con cambios, mucha tensión y hasta insultos

José Miguel Fernández Sastrón y Ramoncín charlan en la cola de entrada a la Asamblea de la SGAE
José Miguel Fernández Sastrón y Ramoncín charlan en la cola de entrada a la Asamblea de la SGAE

Se anunciaba consenso, pero poco hubo ayer en la Asamblea General de Socios de la SGAE convocada para comenzar el proceso de «refundación» de la entidad. Casi cuatro horas después de la primera convocatoria, a las 15:30 horas, y dos después de que arrancara con retraso, a las 17:00, la asamblea se había convertido en un guirigay descontrolado, según reconocían los socios que, en goteo, fueron saliendo a lo largo de la tarde. Con todo, hubo casi lleno en el pabellón habilitado en el Colegio de Médicos, con un aforo de 550 personas y una asistencia estimada por fuentes de la SGAE de unos 500 socios.

Por allí se vio mucho rostro famoso: músicos como Miguel Ríos y Ramoncín, quien saludó en la cola de entrada al candidato de oposición a Teddy Bautista, José Miguel Fernández-Sastrón; Sole Giménez, de Presuntos Implicados; Rafa Sánchez, de La Unión; Pau Donés, de Jarabe de Palo, Nacho García Vega, de Nacha Pop; Rosario Flores... No faltaron directores de cine y gente del teatro como Antonio Giménez Rico, Álvaro Sáenz de Heredia, Enrique Cornejo, Eduardo Galán, Borja Ortiz de Gondra y Mercedes Lezcano. Y por supuesto las voces más críticas con la cúpula de Bautista, como Fermín Cabal, Carmen Paris o el díscolo Luis Cobo «Manglis». La parte oficial estuvo representada en la mesa por el actual presidente, Santiago Moncada, y todos los miembros de la comisión rectora, entre ellos Sabino Méndez y Ernesto Caballero, a excepción de Víctor Uribe, que no pudo acudir y fue sustituido por Bernardo Fuster. También algunos de los nombres más discutidos de la «vieja guardia», como Víctor Manuel y Caco Senante, que llegaron de los primeros.

De 10 a 15 miembros
Como adelantó este diario, existía una lista de consenso –pactada entre la Junta Directiva y los principales opositores– con diez nombres para formar la Comisión que deberá redactar el nuevo reglamento electoral para las ya anunciadas elecciones del 16 enero de 2012. Uno de los primeros obstáculos lo planteó Fermín Cabal, que pidió que se aumentara la lista a 15 nombres «para dar cabida a diferentes sensibilidades», distribuidos por colegios: seis de pequeño derecho (músicos), tres de gran derecho (teatro), tres de audiovisual (cine) y tres de editores. Aprobado este punto, los candidatos serían Víctor Manuel, Jaume Sisa, Fernández Sastrón, Manuel Marvizón, José Abraham Martínez Pascual, Juan Carlos Cuello, Paloma Pedrero, Antonio Onetti, Jordi galcerán, Antón Reixa, Achero Mañas, Enric Gomá, María Teresa Alfonso, Manuel López Quiroga y Juan Ignacio Alonso.

Pasadas dos horas de asamblea, iba quedando claro que no iba a ser tan fácil. «Han tirado cuatro tomahawks y está la asamblea ardiendo», describía «Manglis» a media tarde. Sobre las seis y media, ya hubo socios que anunciaron al salir –la Prensa no tenía permitido el acceso a la sala– que la lista pactada había sido «tumbada». Numerosos autores habían manifestado serias discrepancias y la asamblea no tuvo más remedio que modificar el sistema: no habría una lista cerrada; en su lugar, todo socio que quisiera formar parte de la comisión podría presentar su candidatura.

El peso del voto delegado
Finalmente, tras un «intenso debate», como reconoció el propio portavoz de la SGAE, casi al cierre de esta edición, la lista había crecido hasta 41 candidatos, entre los cuales estaban los 15 pactados y otros 26 postulados sobre la marcha, con nombres como Esmeralda Grau, Mercedes Ferrer, «Manglis» y Chano Domínguez. Sobre las nueve de la noche, la votación había terminado pero quedaban dos o tres horas hasta completar el recuento de votos. «Al final, lo más probable es que salga la lista consensuada casi completa, al 90%», reflexionaba Alonso de Santos. La razón: aunque algunos nombres fueron cuestionados por más de un socio –Sisa y Víctor Manuel se veían como opción continuista–, el voto delegado otorga mucho peso a las principales plataformas. Un ejemplo: de los algo más de 8.000 socios con derecho a voto, la junta directiva ligada a Teddy cuenta con unos 1.800 votos a su cargo, lo que hace difícil a las voces más rupturistas hacer una verdadera revolución.

Hubo de todo entre los asistentes, desde socios con ganas de cambio, que entendían que éste debía pasar por el acuerdo, como Alonso de Santos (el dramaturgo definió el largo debate como un «qué hay de lo mío»), y otros optimistas, como Sabino Méndez («hay mucha más sensatez de la que me imaginaba en los artistas», decía, convencido de llegar a buen puerto), hasta «outsiders» plenamente independientes con ánimo algo revolucionario, como el socio Felipe Lara: «No tengo ninguna esperanza de que esto se vaya a reformar. Es un cáncer que hay que extirpar, no una enfermedad que se pueda curar con aspirinas», clamó indignado a la salida. A otros, como José Antonio Prieto, socio de pleno derecho de la SGAE, ni los dejaron pasar. Prieto, como hombre anuncio, llevaba un cartelón en el pecho que rezaba: «La junta directiva de la SGAE no está legitimada, en un fraude de ley a los autores y ciudadanos», y los llamaba «granujas y aprovechados».


Insultos a Miguel Ríos
El ambiente caldeado de la Asamblea llegó a su punto máximo cuando, a mitad de tarde, un socio insultó a Miguel Ríos en plena Asamblea, llamándole «hijo de puta» y acusando al músico granadino de pertenecer « a los de la ceja». Algunos socios que abandonaban el edificio lamentaban que se llegara a esos niveles. «¿Nosotros somos autores? ¿Qué educación es ésta?», se preguntaba un veterano autor, añadiendo: «He tenido que frenarlo, porque parecía que le iba a agredir». La asamblea era, según éste, «un gallinero».


Los artistas reflexionan sobre la SGAE
PAU DONÉS
«Espero que aprovechemos la ocasión para que los artistas tomemos conciencia de qué es la SGAE», explica el cantante, «que somos todos, aunque la gente crea que es Teddy Bautista, o un holding». Y añade que es hora de «profesionalizar la gestión» de la entidad.
SABINO MÉNDEZ
La labor de la comisión, asegura el músico, será hacer «reglas del juego nuevas, más transparentes, más democráticas y participativas. Hoy es el primer paso: el momento clave será cuando esta comisión venga con nuevas reglas electorales».
LUIS COBO «MANGLIS»
El socio más crítico aseguró que ha sido «una asamblea muy larga y con manifestaciones muy duras». El músico leyó un comunicado en el que denunció que la Junta Rectora nace de la Junta Directiva, «que ha ganado las elecciones presuntamente de un modo fraudulento».
JOSÉ LUIS ALONSO DE SANTOS
«Han pasado una serie de irregularidades y esto es una oportunidad estupenda para cambiar lo que está mal y hacer un nuevo equipo», asegura el dramaturgo. «Que la SGAE no sea un lugar de especulación, engaños, escándalos, como en esta última etapa».
CARMEN PARIS
«Soy idealista, espero que se produzca la mayoría de las reformas que pedimos y que son profundas», explica la jotera. Sobre cómo hacer esa refundación, «hay lugares de consenso, pero la manera de ampliar el censo electoral va a ser el quid de la cuestión».