Así se hizo el vestido más exclusivo

Se esperaba que diera el «sí, quiero» Rafael Medina con un modelo de Óscar de la Renta. Sin embargo, la íntima relación que une a Nati Abascal, la madrina, con el creador dominicano no pudo con los deseos de la novia. La bilbaína Laura Vecino sorprendió a los 650 invitados que acudieron al palacio toledano de Tavera para asistir a la boda más exclusiva del año con su elección

LA RAZÓN ha tenido acceso a los bocetos del vestido de Laura Vecino. El cuerpo partió de un diseño entallado al que añadieron una falda voluminosa.
LA RAZÓN ha tenido acceso a los bocetos del vestido de Laura Vecino. El cuerpo partió de un diseño entallado al que añadieron una falda voluminosa.

Fue el secreto mejor guardado, eso sí, bajo llave en el atelier parisino de Giambattista Valli, diseñador italiano de prêt-à-porter que se encuentra entre los preferidos de la princesa Rania de Jordania, Victoria Beckham, Mischa Barton, Charlize Theron y Sarah Jessica-Parker. La exclusiva que la pareja firmó con la revista «¡Hola!» ha creado aún más expectación sobre el proceso de creación del traje.

Según ha podido saber LA RAZÓN, el vestido escogido por la ya duquesa de Feria nació de un primer diseño muy sensual que marcaba la silueta quizá en demasía para un enlace con aires aristocráticos, pero fiel al gusto del creador romano por marcar las curvas a la manera de Yves Saint Laurent y que busca resaltar cada vez que Penélope Cruz cae en sus manos. Teniendo como punto de partida este «fourreau» de tul drapeado para el cuerpo, posteriormente le añadieron una espectacular falda en jacquard.

El drapeado recuerda a los estampados del Versalles de María Antonieta y cuenta también con uno de los elementos recurrentes del que fuera director de diseño de Emanuel Ungaro: el minuciosos trabajo para hacer suyos tejidos lujosos.

Finalmente el equipo del modisto y Laura Vecino decidieron dar una vuelta de tuerca más y dieron un toque asimétrico al escote con el hombro izquierdo al aire, que no se puede apreciar en los bocetos iniciales. Lo que sí deja ver, sin embargo es el enorme vuelo de la pieza así como el interés por marcar la cintura.

La corona de la abuela

De la misma manera, se puede entrever cómo combina con la corona que lució en una fecha tan especial y que le obligó a llevar un moño alto como peinado. Como ya adelantó Jesús Mariñas, se trata de una corona con el aro un poco deteriorado y a la que le faltaban dos brillantes y una perla. La pieza histórica compuesta por rosetones que formaban flores de lis fue prestada por la duquesa de Medinaceli y abuela del novio.


La dictadura del chaqué
Conscientes de que la boda se convertiría en un escaparate de estilo, las invitadas al enlace lucieron sus mejores galas y aquello se convirtió en una batalla de tocados y pamelas. Más sencillo lo tuvieron ellos, pues el duque de Feria (en la imagen, con su esposa en la despedida de solteros) impuso el chaqué para todo aquel que quisiera acudir al enlace. Aunque al principio fueron muchos los que criticaron esta «dictadura», tan sólo dos se saltaron la indicación de protocolo: Íñigo de Arteaga y Julio Ayesa.