Más de lo mismo por Enrique Miguel RODRÍGUEZ

La Razón
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Las revistas dedican las portadas a la infanta Cristina y a su marido en el sepelio del padre del duque de Palma. Algunas fotos muestran el dolor del momento. Aparte del primer motivo, el fallecimiento, hay otros muchos que hacen todo más difícil de sobrellevar. Sólo «Hola» no dedica a este tema su portada. En rigurosa exclusiva, en cambio, nos muestran algunos momentos de la boda de Telma Ortiz y Jaime del Burgo. Más bien son de la salida del monasterio de Leyre, donde se celebró lo que vemos. Boda sorpresa y en la estricta intimidad. Estaban en su derecho a hacerlo así. Al mismo tiempo, felicito a los fotógrafos que han logrado estas imágenes con las que habrán llenado la cartera una temporada. También aparecen en todas las publicaciones unas fotos impagables: Carlos y Camilla de la Gran Bretaña acudieron a la BBC y al ser requeridos no dudaron en salir en antena para sorpresa y regocijo de los televidentes y se pusieron a predecir el tiempo. Felicidades por el buen humor. La Monarquía española se reinstauró en 1975, aunque España siempre siempre fue un reino. Desde la caída de la República, quiso empezar con un funcionamiento más acorde a los tiempos. Así, no se trasladaron a vivir al Palacio Real, evitaron las carrozas para los grandes acontecimientos, ni hicieron grandes fiestas en los cumpleaños, evitaron las damas de compañía y los gentilhombres de cámara y otros muchos boatos que las otras monarquías de la UE mantienen, posiblemente porque nunca se cortaron estas tradiciones. Mi opinión es que acertaron. Pero los 50 años de matrimonio de los Reyes deberían haber tenido algún reflejo oficial. No son dos personas cualquiera sino la base de la institución, la Corona. Doña María de las Mercedes y Don Juan de Borbón, que pasaba por ser el más infiel de los Borbones, celebraron en el Palacio del Prado sus bodas de oro, con la familia Real al completo. Incluso el presidente del Gobierno, Felipe González, estuvo presente. Pensaba en esto y en el rígido protocolo inglés, pero a pesar de todo, los herederos no dudaron en gastar una broma a los ingleses al salir en directo a dar el parte meteorológico. ¿Sería posible algo similar con los príncipes de Asturias? A lo mejor nadie se ha atrevido a pedírselo. ¡Atrévanse!