Historia

«En aquella misión la Iglesia éramos yo y mis dos maletas»

Este domingo se celebra la colecta misionera del Domund

José Luis Mumbiela (derch.) fue consagrado en mayo como obispo de Almaty, en Kazajstán, y es el último de los 103 obispos españoles que trabajan fuera de nuestro país
José Luis Mumbiela (derch.) fue consagrado en mayo como obispo de Almaty, en Kazajstán, y es el último de los 103 obispos españoles que trabajan fuera de nuestro país

MADRID-Con más de 15.000 españoles evangelizando en el extranjero y 103 obispos en misiones, España es una «potencia misionera mundial», y en parte se constata en la colecta de Domund, el domingo mundial de las misiones, que cada año organiza Obras Misioneras Pontificias. Lo que se recoja en las parroquias este fin de semana ayuda a las diócesis pobres y jóvenes, como la de Almaty, en Kazajstán: 6 millones de habitantes en un territorio tan grande como nuestro país, con 14 curas, 20 religiosas, 7 parroquias, apenas 500 feligreses en misa en domingo y, desde mayo, un obispo español, José Luis Mumbiela, que lleva muchos años como misionero en el país. El año pasado, el Domund ayudó a pagar catequistas, locales parroquiales y centros sociales católicos en este enorme país de Asia Central.

«Llegué a Kazajstán en 1998, en Shymkent, una ciudad de 600.000 habitantes. El cura más cercano estaba a 170 km, y el siguiente, a 500 más. En aquella misión, la Iglesia éramos yo y mis dos maletas. Pero había gente de origen católico, hijos de alemanes, polacos y lituanos deportados por Stalin. A veces digo, medio en broma, que Stalin fue el gran evangelizador de Asia Central. Una abuelita alemana que llevaba 50 años sin ver un cura me dijo: "¿Por qué han tardado tanto? Muchos de origen alemán ya se fueron a otras iglesias". Lo cierto es que no tenemos ni de lejos los medios económicos de algunos grupos protestantes. Muchas personas acuden a luteranos y baptistas para que les ayuden a emigrar a Alemania u otros países».
Mumbiela explica que «el Islam allí es moderado. La herencia soviética ha generado muchos increyentes. He visto una treintena de personas de origen tártaro, uzbeko, tayiko, uigur, kazajo, etc... que se han hecho católicas. No han tenido grandes dificultades, pero tienen que defender su opción ante la incomprensión de los parientes. Por desgracia, últimamente llegan personas que han realizado estudios en Egipto o Turquía; son más radicales y tratan de radicalizar a los kazajos».