El TPI denuncia la muerte de 800 libios en la represión de Gadafi

Fuentes del Tribunal Penal Internacional (TPI) aseguraron este martes que al menos 800 personas han muerto desde que comenzaron las movilizaciones en Libia, según informó la cadena de televisión Al Arabiya.

Las mismas fuentes advirtieron de que se podría abrir un proceso contra el líder del país, Muamar Gadafi, por "crímenes contra la Humanidad"y contra los países que le hayan suministrado "mercenarios".

Libia continuó hoy con su ofensiva militar contra los manifestantes que piden la renuncia de Muamar al Gadafi, mientras la ONU ha convocado una reunión urgente del Consejo de Seguridad para intentar frenar un baño de sangre que ha causado.

Horas después de Gadafi apareciese fugazmente anoche en televisión para asegurar que estaba en Libia, pese a los rumores que decían que había abandonado el país, la Fuerza Aérea bombardeó hoy varios sectores de Trípoli, según testigos citados por Al Yazira.

La emisora qatarí dijo que en el barrio de Tayura, en el este de Trípoli, aún se veían cadáveres en las calles, y que en otras zonas se han visto helicópteros militares transportando mercenarios.

"Los aviones de guerra y los helicópteros están bombardeando indiscriminadamente un sector después de otro. Hay muchos muertos", dijo uno de los testigos citados por Al Yazira, Adel Mohamed Saleh.

La Coalición Internacional contra los Criminales de Guerra, formada en 2009 por diversas organizaciones no gubernamentales centradas en el conflicto entre palestinos e israelíes, ha informado de 519 muertos, además de 3.980 heridos y al menos 1.500 desaparecidos desde la semana pasada, cuando comenzaron las manifestaciones, según informó la cadena de televisión Al Yazira. Por su parte, la organización internacional Human Watch Rights ha informado de alrededor de 300 muertos en todo el país desde la semana pasada y la Liga Internacional por los Derechos Humanos ha elevado la cifra a 400.

Sin embargo, la televisión oficial libia desmintió hoy el empleo de la fuerza militar para sofocar la revuelta en el país y dijo que "estas informaciones falsas"son difundidas por "las cadenas vía satélite confabuladas estos últimos días contra el pueblo libio".

El diario electrónico libio Quryna, conocido altavoz de Seif el Islam, el hijo de Gadafi que ha asumido el protagonismo en la represión de las protestas populares, afirmó ayer que fueron "mercenarios"quienes abrieron fuego contra civiles, causando numerosos muertos en Tadjura, a unos 40 kilómetros al este de Trípoli.

El temor a que el caos que se vive en el país desborde las fronteras, ha llevado al Ejército egipcio a intensificar en las últimas horas su presencia en la zona fronteriza.

El paso fronterizo de Al Salum está abierto las 24 horas para permitir el regreso de los egipcios a su país y el paso de quienes quieran abandonar Libia, dijo hoy una fuente de la oficina de prensa del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas egipcias. Unos 4.000 egipcios han cruzado Al Salum en las últimas horas.

La brutal represión del régimen libio ha llevado a la ONU a pedir hoy, a través de su alta comisionada para los derechos humanos, Navi Pillay, una investigación internacional.

"La insensibilidad con la que las autoridades libias y sus empleados armados disparan ráfagas de proyectiles contra manifestantes pacíficos es inconcebible", dijo Pillay, que se mostró "extremadamente alarmada porque mientras yo hablo se están perdiendo vidas".

Para Pillay, los ataques sistemáticos y generalizados contra la población civil pueden considerarse como crímenes contra la Humanidad.

Hoy, el Consejo de Seguridad de la ONU celebrará una reunión especial para tratar la situación, a petición del embajador adjunto de Libia ante la ONU, Ibrahim Dabbashi, quien aseguró que Gadafi debe "dejar el poder lo antes posible"y que la comunidad internacional debe "evitar que se refugie en otro país".

Previamente, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, había expresado su preocupación por el rápido deterioro de la situación y había pedido a Gadafi, con el que conversó telefónicamente, el cese inmediato de la violencia y el respeto del pueblo libio.

Ante "la interpretación que el líder libio le dio de los eventos y la respuesta de las autoridades", Ban "subrayó la necesidad de asegurar la protección de la población civil bajo cualquier circunstancia".