Que vuelva Phil por Juan Antonio Orenga

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Cuando el Staples Center se puso a gritar aquello de «We want Phil» –«Queremos a Phil»–, estaba cantado que las ratificaciones a Mike Brown hechas por el hijo del dueño de los Lakers y el tibio apoyo de Kobe Bryant al entrenador iban a servir de muy poco. Ocho derrotas en pretemporada, cuatro tropiezos en los cinco primeros partidos, el clamor popular, las pullas de veteranos ilustrísimos como Magic Johnson, ver cómo jugaba el equipo... El cambio de entrenador era un hecho.
Suceder a don Phil Jackson en el banquillo de los Lakers no debe de ser fácil. El año pasado fueron pacientes con Mike Brown y el equipo pese a que los resultados no fueron buenos. Este año, con las llegadas de Nash y Howard, los problemas tenían que haber desaparecido. No sólo no ha sido así, han aumentado. El sistema de juego que Mike Brown ha querido implantar no ha dado resultado y es que el baloncesto de un entrenador no debe ser sólo el que él lleva dentro, sino el que su equipo necesita. Debe saber adaptar la táctica al beneficio de los jugadores.
Magic, que no es dudoso de no saber de baloncesto y menos de los Lakers, comentaba que «está muy bien fichar a los jugadores que mejor juegan el bloqueo directo de la Liga y está muy bien entrenarlo, pero si después en los sistemas de juego que se usan no existe esta posibilidad, algo hacemos mal». Amén.
Phil Jackson asegura que «la clave de este equipo es Pau Gasol, es el aceite que une y lubrica todo el motor y consigue que todo funcione». Si el zen vuelve a los Lakers, Pau será uno de los grandes beneficiados.