Siempre el dinero

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Tres conclusiones se pueden extraer de la última reunión informal de los ministros de Agricultura de la Unión Europea, que se celebró en Mérida a principios de la semana pasada y en la que se abordó la Política Agraria Común (PAC) que deberá aplicarse a partir de 2014. La primera, que hay una amplia mayoría de Estados miembros que está a favor de una PAC fuerte, que cuente con un «presupuesto estable». La segunda, que, estando de acuerdo en el punto primero, están en desacuerdo en casi todo lo demás. Y, por último, la tercera: que el rumano Dacian Ciolos, el nuevo comisario de Agricultura de la Unión Europea, se ha aprendido de carrerilla lo del papel multifuncional de la actividad agraria y lo repite una y otra vez allá por donde va. Dice que es importante que esta política dé prioridad no sólo al papel productivo y a la competitividad, sino que debe responder también a las expectativas en el ámbito social y el medio ambiental. En su opinión, el segundo pilar (la política de desarrollo rural) debe fomentar también la innovación y la investigación, con el fin de que los métodos de producción sean más eficaces.Otro de los hechos relevantes de este encuentro ha sido la ratificación, una vez más, por parte de los nuevos Estados miembros –los doce que se han incorporado más tarde– de su petición para que las ayudas a sus agricultores y ganaderos se equiparen lo antes posible, sin esperar a que acaben los periodos transitorios establecidos en sus respectivos tratados de adhesión, a las que perciben los de los otros países. Para eso haría falta que el presupuesto de la PAC fuese mayor o, en caso contrario, que se redujese la porción de tarta que reciben los españoles, franceses, italianos, alemanes…. Total, que al final, como de costumbre, estamos hablando de dinero y de su reparto, lo que va a hacer que los debates sean muy difíciles y complicados.