Rock Gran Reserva

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Hoy será el último concierto que ofrecerá al público Miguel Ríos. Más de 50 años sobre los escenarios. Muy pocos, y menos en España, logran una carrera tan dilatada menteniéndose arriba. Él mismo ha dicho que ha elegido Sevilla y el Auditorio Rocío Jurado para hacer lo único que le queda sobre un escenario: bajarse del mismo. Muchos creen que volverá, que otras veces anunció la retirada y al final no se produjo. Miguel asegura que esta vez es verdad, que no se va de la música pero sí de la primera fila. No soy nada rockero ni tampoco comparto muchas de sus ideas, pero sus espectáculos me han hecho disfrutar, porque aparte de sus canciones, siempre ha sido muy arriesgado y muy innovador en sus montajes. Además, es de los que te dejan varias canciones colgadas en tu vida, «El río», «Santa Lucía» y tantas otras. Recién llegado a Madrid con 15 años, que también los he tenido, mi primer contacto con el rock fue una matiné en el Circo Price, donde el turbulento Mike Rivers arrollaba con sus canciones y te brindaba en aquellos años una vía de libertad a través de su música transgresora, que era como entonces se consideraba en España el rock. Cuando aparca al artista, te encuentras con un simpático y divertido señor, con el que puedes hablar horas. Recuerdo una cena de la Fundación Lara en Granada, que se hizo muy corta a pesar de que por el reloj parecía interminable. Pertenece a una generación de auténticos y maravillosos artistas: Raphael, Serrat, Julio Iglesias, Ana Belén y, cómo no, Rocío Dúrcal y la más grande, Rocío Jurado. Ya se sabe que cuando un artista se va, su magia se queda siempre en el alma.