CRÍTICA DE CINE / «La boda de mi mejor amiga»: Damas con honores

Dirección: Paul Freig. Guión: Kristen Wiig y Annie Mumolo. Intérpretes: Kristen Wiig, Maya Rudolph, Rose Byrne, Chris O´Dowd. EE UU, 2011. Duración: 125 minutos. Comedia.

La Razón
La RazónLa Razón

Conviene no llamarse a engaño, porque a pesar de que lidia con despedidas de soltera, camaradería (y rivalidad) de género y escatologías un tanto escabrosas, «La boda de mi mejor amiga» no es un «remake» en clave femenina de «Resacón en Las Vegas». Sería interesante comparar a su heroína con sus tatarabuelas de la «screwball comedy» para detectar de dónde proviene esa mezcla de encanto y torpeza sublimada. Annie –a la que una inspiradísima Kristen Wiig convierte en diosa de la comedia física– existe como personaje: es una mujer que se agarra a la amistad como un clavo ardiendo para después quemar todo a su paso. La excelente construcción de algunas secuencias cómicas –el duelo de discursos o la prolongada escena del avión, catedral del humor cruel– siempre está al servicio de la historia, que no sólo se preocupa de examinar las erosiones del tiempo sobre las amistades de la infancia sino de descuartizar el narcisismo de una mujer con tendencias autodestructivas. Incluso la perspectiva de una relación amorosa está tratada desde una sanísima distancia irónica, poco habitual en las derivaciones románticas de este tipo de comedias.