Bye bye nuclear por Ramón TAMAMES

Bye, bye, nuclear, por Ramón TAMAMES
Bye, bye, nuclear, por Ramón TAMAMES

En 1955 se celebró en Ginebra la primera «Conferencia Mundial de Átomos para la Paz», en la cual estuvo presente España. Y recuerdo ahora las muchas conversaciones que Fernando Urgoiti y yo tuvimos con su padre (Ricardo, fundador de Unión Radio, el origen de la actual Ser), sobre el tema; triálogo que algo debió influir en el libro, muy interesante, que Don Ricardo publicó después con el mismo título de la citada conferencia ginebrina.
Fue por entonces cuando nació la idea de producir en España energía utilizando combustible nuclear, y tras una serie de conversaciones entre empresas y discusiones para conseguir la autorización correspondiente de la Administración, se planteó construir la primera central atómica del país. A la que se dio el nombre de José Cabrera (presidente por entonces de Unión Eléctrica Madrileña, la empresa promotora). La ubicación de esa nueva estación electro-nuclear se fijó en el municipio de Almonacid de Zorita; el territorio del que un día dijo, en uno de sus mejores libros, Camilo José Cela, «La Alcarria es un hermoso país».
En julio de 1965 se instalaron las primeras piezas de la central, y en noviembre de 1967 llegó el combustible (óxido de uranio, en 12.351 tubos de zircaloy). En abril y mayo del 68 se realizaron las primeras pruebas y el 14 de julio la central empezó a suministrar energía a la red. La potencia instalada era de 150 MW, con un reactor de agua a presión, y refrigeración a través de torres con agua procedente del embalse de Zorita de los Canes, en el río Tajo.
La central nuclear José Cabrera, más conocida por el lugar en el que se encuentra, Zorita, dejó de estar activa a las 23:30 horas del domingo 30 de abril de 2006, tras 38 años de actividad ininterrumpida. No hay que cantar ningún RIP: son cosas de cambios tecnológicos y de seguridad nuclear. Para desmantelarla totalmente serán necesarios 135 millones de euros y cinco años más de trabajos.